Desde un penal, estafaron a cientos de personas y quisieron vaciar las cuentas de un municipio

Desde un penal, estafaron a cientos de personas y quisieron vaciar las cuentas de un municipio

26/05/2020 - Llamaban a sus víctimas y les decían que habían salido beneficiados con el fondo de asistencia de la ANSES por el coronavirus. Luego accedían a sus cuentas bancarias.


La maniobra quedó expuesta hace unos 40 días y derivó en una investigación con 15 imputados en tres provincias: Buenos Aires, Córdoba y Chaco. Empezó en General La Madrid, una ciudad situada a 92 kilómetros de Olavarría, cuando esta banda intentó acceder a las cuentas bancarias de la Municipalidad. Las denuncias por estafas telefónicas empezaron a crecer, como en el resto del país, al calor del aislamiento, social, preventivo y obligatorio. Más personas en sus casas, más atentas al teléfono y con nuevas normativas surgiendo cada día.

Pero hubo una que terminó llegando demasiado lejos: al tesorero de la Municipalidad le sacaron cerca de un millón de pesos. Y lo peor: las claves de las cuentas oficiales de la Comuna. No llegaron a vaciarlas porque tienen un permiso especial que requiere de la autorización del intendente, pero sí llegaron a transferir a distintas cuentas más de 20 millones de pesos.

Esa ambición les costó varios allanamientos y el secuestro de gran parte del botín recaudado.

 

¿Cómo operaban?

Al menos siete personas privadas de su libertad en el penal de Cruz del Eje, en Córdoba, usaban teléfonos celulares que ingresaban ante la vista gorda de integrantes del Servicio Penitenciario. Una actividad que, advierten, está por demás extendida en las cárceles de la provincia, donde se acumulan causas de este tipo de estafas. Sospechan, incluso, que hay más reclusos operando en esa y en otras unidades carcelarias de Córdoba.

En los allanamientos realizados en los calabozos encontraron teléfonos celulares, listados con números con características de ciudades del interior y anotaciones. Muchas anotaciones.

Números de CBU, claves de homebanking, pins de seguridad y códigos token. Todas las herramientas de seguridad bancaria violadas en papeles desparramados en los calabozos.

También, listados de números de teléfonos celulares que anotaban al voleo y que iban siguiendo por orden correlativo para no repetirse. Operaban desde las nueve de la mañana hasta las ocho de la noche. Hacían entre 100 y 200 llamados por día desde cada uno de los números.

Usaban historias tan ensayadas como habitualmente se repiten en este tipo de estafas. La maniobra del cuento del tío es antigua y conocida, pero se extendió casi a la par del coronavirus en Argentina.

Esta banda se aprovechó de las personas más vulneradas por la crisis económica que aceleró la pandemia y que solicitaron asistencia del Gobierno a través del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) para ayudar a las personas de menos recursos.

Fueron tantos los que pidieron esta ayuda económica de 10 mil pesos que muchos cayeron en la trampa. Y quienes no la solicitaron también: les decían que por decreto todos los ciudadanos podían acceder a la IFE y, ante la tentación de hacerse del dinero, daban todos sus datos.

Desde este "call center" de pabellón se hacían pasar por empleados de la ANSES o por abogados y “guiaban” a las víctimas con un supuesto instructivo para cobrar la ayuda.

Esa guía terminaba en el cajero automático con los usuarios del banco cambiando claves de cajero automático, de homebanking y autorizando accesos remotos a sus cuentas bancarias.

Una vez “adentro” transferían dinero a terceros de otras cuentas que ya habían violado, o a otras en Chaco y Córdoba o simplemente hacían extracciones en los cajeros automáticos. También operaban con billeteras virtuales como Mercado Pago o para extracciones remotas, sin tarjeta de débito.

En La Madrid, un hombre recibió un llamado telefónico. Era un supuesto empleado de la ANSES le informaba que había salido beneficiado con el IFE. Como él no tenía cuenta bancaria, le pidió a su amigo, un funcionario municipal, si le podían depositar los 10 mil pesos en la suya. Entonces fueron a un cajero, desde donde los llamaron los estafadores, quienes fueron pidiendo datos.

Cuando les facilitó la clave alfabética, cayó en la trampa. De su cuenta, como en de la de muchos otros, sacaron todo el dinero disponible: 66 mil pesos, 4 mil dólares, un adelanto de haberes por 25 mil pesos y hasta gestionaron un crédito por 530 mil pesos.

La maniobra del crédito personal se repitió en múltiples casos en Bolívar, Olavarría y La Madrid, al menos según lo advertido hasta ahora y hubo bancos que no reconocieron la estafa y obligan a los usuarios a pagar las cuotas por esos préstamos que desconocen.

Lo cierto es que este funcionario municipal, de alguna manera, tenía vinculada su banca virtual con las arcas comunales. Así lograron acceder a las claves de esas cuentas públicas y realizaron 41 operaciones de transferencia por un total de 20 millones de pesos.

Sin embargo, se toparon con un alerta del banco, que requirió una autorización del intendente y del contador comunal. Así, pudieron denunciar la maniobra y arrancó la investigación.

Fuentes judiciales confirmaron que hubo más de 4.000 escuchas en 700 horas que permitieron identificar a parte de la banda. Sospechan que hay más personas operando en ese y en otros penales de Córdoba.

“Las llamadas salían del penal de Cruz del Eje, desde las celdas de siete detenidos. Afuera había otros nueve que eran quienes operaban en la calle y otro en Chaco, una personas de bajos recursos que tenía 1.100.000 pesos en su casa y dos plazos fijos por 700 mil pesos a su nombre en una cuenta bancaria”, confiaron en la división de delitos económicos de la Policía cordobesa.

Para los allanamientos, que fueron en simultáneo el 19 de mayo, viajó el fiscal del caso a Córdoba y personal de gabinete de prevención criminológica de La Madrid.

“Se trabajó durante 40 días y eso nos permitió recabar la información a partir de la cual se pudieron concretar los allanamientos simultáneos en los que participaron más de un centenar de efectivos, incluidos tres de La Madrid”, declaró el fiscal Guillermo Casenave al diario localInfoGL.com.

Contó que él investiga dos estafas consumadas (la de La Madrid y la de un vecino de Azul al que le sacaron 40 mil pesos) y seis tentativas, pero que la red es grande y hay cientos de casos en otras fiscalías. Además del dinero, en las cárceles también ingresaban cocaína a través de lámparas LED.

En los allanamientos realizados en casas particulares y en el penal de Cruz del Eje, de los que también participó personal de la Unidad Federal de Investigaciones Especiales de la Policía Federal, “secuestraron más de 20 teléfonos celulares, chips, computadoras, muchas tarjetas de memoria, agendas con anotaciones de cuentas bancarias, 1.200 dólares y más de 1.500.000 pesos”, informaron fuentes del Ministerio de Seguridad de la Nación

La suma más alta fue encontrada en Chaco, donde una persona tenía a su nombre cuentas con muchos movimientos de dinero que no pudo justificar.

En total, fueron imputadas 16 personas que quedaron a disposición de la justicia. Los detenidos permanecen en el penal de Cruz del Eje: no se los ha trasladado de su “base de operaciones” por las medidas preventivas para evitar la propagación del coronavirus.

El resto tuvo la misma suerte: no fueron detenidos para no trasladarlos desde zonas con contagio comunitario a otras en las que no se han detectado casos en las últimas semanas.

Desde ANSES advirtieron que en ningún caso personal de las oficinas solicita información bancaria de los beneficiarios y ante dudas y consultas sugirió remitirse a la página oficial del organismo (https://www.anses.gob.ar/ingreso-familiar-de-emergencia): www.anses.gob.ar

(Fuente: Clarín)