La Española y los hechos que la ligan con el acontecer lugareño

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Coronel Suárez crecía y el intendente municipal don Sixto Rodríguez dictó una ordenanza que establecía la obligatoriedad de construir veredas en todas las viviendas que circundaban la plaza principal y su corta periferia, donde ya se levantaban algunas casas de significación.

Como la ordenanza imponía severas multas a los que no cumplieran con esta disposición, la Sociedad resuelve, el 5 de agosto de 1899, invertir los fondos necesarios en la construcción de la vereda correspondiente al predio que ocupaba frente a la plaza.

  • Desde su inicio, la Sociedad Española participó directamente en todas las manifestaciones públicas que se registraron en la vida ciudadana y su presencia era realmente valorizada, como la de las demás representaciones de las distintas colectividades existentes.

Por ejemplo, en sus actas, se menciona una nota especial recibida de la Comisión del Templo Católico invitando a la Sociedad a la ceremonia de la colocación de la piedra fundamental del templo, a registrarse el 4 de junio de 1899, ceremonia ésta que debió postergarse para el día 11 porque en la fecha indicada llovió torrencialmente.

Miembros de la comisión directiva integraron la representación suarense que recibió en la oportunidad a los padrinos y demás personalidades que arribaron desde la Capital Federal.

Previamente, la Sociedad había dispuesto alquilar un coche durante el tiempo que fuese necesario para el traslado de sus miembros a los distintos actos programados porque seguía el mal tiempo y las calles estaban intransitables.

  • De las primeras actas de la Sociedad Española se rescatan fechas y acontecimientos muy caros a los suarenses, como la inauguración del monumento al Coronel Isidoro Suárez registrada el 6 de agosto de 1904.

En el acta del 7 de julio se expresa: “Que habiendo dispuesto las autoridades municipales celebrar dignamente el 6 de agosto próximo, con el motivo de la inauguración de la estatua al héroe epónimo de la ciudad, se dispone efectuar una colecta entre los asociados a los efectos de ayudar y solventar los gastos que ocasionara la celebración”. Dice un acta posterior que se reunieron 70 pesos.

También por el mismo acta se dispone adherir a la celebración, iluminando el frente del edificio social que da sobre la plaza principal… Y se hizo la iluminación, pero con mecheros a gas acetileno, ya que todavía estaba lejos la posibilidad de incorporar la luz eléctrica a la población.

  • Una significativa adhesión realiza la entidad, la cual se perpetúa en una placa de bronce de considerable tamaño que permite al transeúnte leer claramente la leyenda que contiene y es la siguiente: “Avenida 12 de Octubre. La colectividad española de Coronel Suárez, 1492 – 12 de Octubre – 1922”. Esta antigua placa, que tiene casi un siglo de antigüedad, está colocada sobre la pared de la Panadería ‘El Progreso’, en la Avenida 12 de Octubre, esquina Libertador General San Martín.

 

Inauguración del primer teatro

Corría el año 1917 y la Sociedad contaba con casi 500 socios y terminaba la construcción del primer teatro, a cuyo efecto dispuso la siguiente compra: a la firma Breyer Hnos.: un piano cuyo costo de 1454 pesos, sería cancelado con 350 pesos al contado y el resto en obligaciones trimestrales de 256 pesos.

A una firma porteña, un telón de boca, al precio de 530 pesos y 33 metros de terciopelo; a otra firma, 368 butacas en la suma de 2646 pesos, pero como la firma demoró la entrega, se obtuvo un rebaja de440 pesos.

Siendo presidente de la Asociación Española don Miguel Laso, se dispuso que el señor Francisco Bédouret se haga cargo, conjuntamente con la Sociedad, de la inauguración del Teatro, explotación que se extendía en las mismas condiciones al negocio del café.

 

Incendio y construcción de un nuevo edificio

Un voraz incendio, del que no se tienen muchas referencias, pero que se sabe ocurrió en una madrugada de 1930, destruyó el antiguo edificio de 1917, donde la Asociación Española ya tenía su teatro y a cuyo frente se encontraba un café-bar de la firma Bedouret.

Lejos de desanimar esa adversidad a la dirigencia, se dispuso la construcción de una nueva sala para cine-teatro, denominado Cervantes y en la planta alta, un hermoso y amplio salón, que se constituyó en sede del Casino Español.

Este nuevo edificio, que se constituyó en uno de los más importantes que contenía entonces el centro suarense, tuvo como constructor a Zacarías Gamallo. Es un hermoso exponente de la arquitectura moderna y el hecho de estar emplazado frente a la plaza central de la ciudad, lo presenta como un aporte muy significativo al paisaje urbano de la calle Mitre, a la vez que patentiza la pujanza de los iniciales directivos de la institución, quienes han sabido superar todos los desafíos, constituyéndose en un ejemplo para sus sucesores.

Nada mejor que para evocar sucesos de aquellos tiempos era conversar con Agustín León Canessa, nacido en 1915, quien había dado datos precisos de los que tenía constancia por haber sido operador de cine y luego gerente de la sala. La inauguración del Cine Teatro Cervantes, ya con su nueva denominación y concesionario de la sala el empresario Jacinto del Vó, se produjo el 8 de diciembre de 1931, siendo el primer espectáculo de relevancia presentado, el de la compañía teatral que encabezaban las primeras figuras Paulina Zingerman, José Olarra y Nicolás Freguez. Otras compañías importantes que actuaron en el Cervantes, según recordaba Canessa, fueron las de Luis Sandrini, con su hermano Eduardo y el padre de ambos; la de Enrique Santos Discépolo y la cantante Tania, así como la de Tita Merello y Tito Lusiardo.

En cuanto a las producciones cinematográficas la que más éxito tuvo en su época al frente de la sal fue ‘Lo que el viento se llevó’, película que para contratarla había que exhibirla como mínimo una semana. También actuaron orquestas típicas de primer nivel, tales como las de Francisco Canaro y Julio de Caro.

Varios empresarios gerenciaron posteriormente la sala del Cine Cervantes, ya que después de Del Vó, que estuvo poco tiempo, la asumió la propia Asociación Española; luego Manuel Bordalaz, estando Miguel Clarke a cargo de la programación (hasta que pasó a trabajar en el Italia); posteriormente se hizo cargo el empresario de la construcción, Zacarías Gamallo; a éste le sucedió Benito Ferro  luego Carlos Morales, que estuvo unos cinco años en la explotación del cine, hasta que se hizo cargo de la concesión don Carmelo Antonelli e hijos.

En cercanías del Centenario, las autoridades de la Asociación Española decidieron el remozamiento de la sala teatral, siendo el comienzo de otra etapa del acervo edilicio de la institución, que rescata sus valores luego de una transición que comenzó con el cierre de la sala del Cine Cervantes y siguió con la apertura del Café del Teatro al que siguió Cinema Café. Fue una nueva propuesta entonces para los suarenses, que tienen en las instalaciones de la Asociación Española un centro para el esparcimiento y la cultura, acorde con los nuevos tiempos.

 

Remodelación del cine en 1994

Entre los acontecimientos originados por la celebración del Centenario, la Asociación Española incluyó la remodelación de la sala del Cine Teatro Cervantes. Un suceso que marca la última reforma en sus instalaciones en el final del siglo XX, siendo el ingeniero civil Mario Malaret el autor y director del proyecto, quien en esa oportunidad y hablando además como directivo de la entidad, expresó significativos conceptos al respecto. Puntualizó que en la culminación de los festejos del Centenario, era la aspiración poder rehabilitar la sala del Cine Teatro Cervantes, que estaba cerrada desde el 31 de diciembre de 1990, cuando se rescindió el contrato por parte de la firma concesionaria Antonelli. Se trata, dijo, de una hermosa sala, por lo cual la comisión directiva decidió repararla, además porque había un convenio con el Café del Teatro para seguir usándola. Pero, para eso, había que arreglarla, porque era imposible usarla en el estado en que estaba.

Recordó Malaret que desde el año 1992 se estaba trabajando en dicha remodelación, empezando desde el primer detalle, hasta fines de 1994, colocando las cabeceras de las teloneras y las luces. Hubo que hacer todo con muy pocos medios económicos, porque los únicos ingresos de la Asociación provienen del alquiler de instalaciones de la sede social. Se trató de hacer el máximo aprovechamiento de los elementos disponibles, que se reciclaron para poder poner la sala en condiciones. La renovación total de la instalación eléctrica de sala y anexos demandó una inversión de 6500 dólares, según consta en la Revista del Centenario.

Con la refacción, quedó una sala muy coqueta con 305 butacas.

En cuanto a los trabajos realizados, Malare dijo que “se hizo lo que no se ve; se empezó con el arreglo de techos, canaletas, bajantes, cloacas, plomería, agua caliente y fría; detrás del escenario se instalaron los camarines con baños, un pequeño comedor con un fogón y una cocina. En cuanto a las butacas, con las que se sacaron se armaron las que se colocaron, restauradas con el material que quedó. También se arreglaron los cielorrasos, se pintó la sala, se hizo toda la instalación eléctrica nueva para grandes espectáculos, porque aparte de los tableros seccionales, se contó con la bornera que sirve para los conjuntos que necesitan mucho consumo. Se reciclaron las luces antiguas, colocándose los plafones primitivos. Todos estos trabajos sirvieron para que la sala se asemeje a la primitiva orientación que tenía el cine. Se hicieron las teloneras nuevas y bambalinas en el escenario, que tiene siete metros de fondo por 14 de ancho.

Así, la Asociación Española recibió sus primeros cien años… pero esa es otra historia, que incluye grandes festejos.