Micro Histórico - Desde 1889 funciona el Registro Civil

Micro Histórico - Desde 1889 funciona el Registro Civil

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La repartición pasó a denominarse Registro Provincial de las Personas

En la Provincia de Buenos Aires, el año 1889 marcó el comienzo de la actividad registral personal. Esta fundamental misión del Estado fue advertida en la antigua Roma, cuando Servio Tulio ordenó el registro de hechos y actos vinculados a la vida de las personas.

Más tarde, la Iglesia Católica preservó el repositorio de datos personales relacionados con los sacramentos del bautismo, el matrimonio y la extremaunción.

El positivismo del Siglo XIX secularizó a la mayoría de las instituciones y la Ley de Matrimonio Civil, así como la creación del Registro de las Personas, constituyeron la cristalización de tal corriente ideológica.

El Registro de las Personas cumple una función superior del Estado, pues éste posee un interés supremo en la instrumentación de hechos y actos vitales. Este interés público se manifiesta en otras áreas vinculadas a la vida en sociedad, así, existe interés público en preservar la salud, la paz social, la integridad de las instituciones.

La designación completa de la repartición ha sido, históricamente, ‘Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas’. Cabe aclarar, que en el ámbito del derecho, ‘persona’, es todo ente susceptible de adquirir derechos y contraer obligaciones. El ‘Estado Civil’, es la posición jurídica que ocupa una persona dentro del marco familiar. La ‘capacidad’, es la aptitud para ser titular de relaciones jurídicas.

Para registrar hechos y actos vitales constituye además de una necesidad estatal vinculada ala demografía y estadísticas. Que el Estado documente hechos y actos vitales posibilita además, proyectar e implementar políticas públicas.

En el orden individual y personal, la inscripción de hechos y actos vitales significa la adquisición de derechos inalienables. En la tensión que se plantea entre interés público y privado, prevalece el interés público en el acto de registración o toma de razón de hechos vitales que, a falta de instancia privada, se procede a la inscripción de oficio.

De esta manera se desea poner de releve que la acción de registración resulta de trascendental significatividad pública y prevalece sobre todos y cada uno de los intereses particulares. Por ello, para implementar una tarea de tanta jerarquía social, el Estado necesita agentes capacitados que poseen un criterio común, legal, preciso y ajustado en el momento del labrado de un acta.

Se destaca que la registración del estado civil y la capacidad de las personas comprenderá todos los actos y hechos que den origen, alteren o modifiquen el estado civil y la capacidad delas personas así como la filiación y esta función es de orden público, por ello, todo aquel que conozca por sí y en forma directa algunos de estos hechos o actos estará obligado a hacerlo saber a la Dirección del Registro, que procederá de oficio, para cumplir con su misión.

Registrar hechos y actos jurídicos de carácter personal es tarea estatal que no debe depender de la autonomía de la voluntad de los particulares, sino que, por el contrario, por tratarse de una cuestión de orden público, el Estado tiene la necesidad de materializar esas inscripciones, superando el interés particular o la autonomía de la voluntad, para el logro de objetivos superiores.

 

En Coronel Suárez

En la organización institucional que tuvo el pueblo originalmente conocido como Sauce Corto y que a partir de 1882, por ley, quedó comprendido en el partido de Coronel Suárez y un año mas tarde convertido en localidad cabecera, los primeros pobladores del incipiente poblado, así como los asentados en la zona rural, cuando debían registrar algún acontecimiento personal, como en los casos de fallecimiento, nacimiento o casamiento, recurrían a algún representante de la Iglesia o a la oficina del Registro Civil en Pigüé, que funcionó anteriormente a la suarense. Esta es una presunción tomada de alguna referencia que se pudo documentar, en tanto que lo establecido en la materia y, esto sí con certeza, es la oficialización de los trámites regístrales de tipo personal.

En efecto, la oficina del Registro Civil de Coronel Suárez, primera sección con asiento en nuestra ciudad, fue instalada el 20 de febrero de 1889.

Los jefes que se han sucedido al frente de ella por orden cronológico son los siguientes: Arsenio S. Chaves, Juan Manuel Boreano (1894), Lorenzo Olsina (1905), Juan Hernández (1915), Eusebio Marcalain, Lucio C. Montarcé (1930), José María Rodríguez, nuevamente Lucio C. Montarcé y Alberto Emilio Garrós, quien asumió el cargo el 20 de noviembre de 1930 y lo desem­peñó hasta 1945.

Posteriormente, ocuparon la jefatura del Registro Civil, por orden cronológico, Lucio C. Montarcé; Dr. Marco Aurelio Marcalain y Manuel Palenzona (h) hasta 1955.

Desde 1955 hasta 1958 ese cargo titular fue ejercido por el escribano Domingo Nicolás Moccero. En el año 1963 se desempeñó el abogado Héctor Manuel Reyes, quien posteriormente fue director general del Registro Civil de la Provincia, repartición que desde la década del 70, se denomina Registro Provincial de las Personas.

Desde el 1° de junio de 1968 hasta 1973 ejerció la jefatura la escribana Ana María Fischer, hasta su fallecimiento, que la sorprendió joven aún, víctima de una enfermedad.

Posteriormente, desde 1975 hasta 1988 fue jefe del Registro de las Personas el escribano Luis Romagnoli, a quien sucedió el señor Ricardo Roldan, un antiguo empleado de la repartición que había llegado varios años antes trasladado desde Cabildo. Roldan desempeñó la jefatura hasta que se jubiló, en 1998, con 39 años de servicio.

Después se desempeñó como jefe el Dr. Emilio Raúl Várela, desde 1998 hasta 1999, renun­ciando luego de desempeñar el cargo durante 8 meses. Desde entonces y hasta el año 2005, quedó al frente de la repartición la empleada Benita Forestieri, quien dejó la Jefatura a cargo de la Dra. María Belén Hall, actual titular de la repartición suarense.

En los anteriores períodos en que no hubo jefes titulares designados, estuvieron a cargo de la oficina, los empleados más antiguos en distintos períodos, siendo ellos: Lucas Rey, Rosa Maier, Alfredo Stimmel, Telma Lucero e Ibo Laso.

Conjuntamente y bajo la misma jefatura funcionaban, por el imperio de las leyes vigentes, el Registro Civil y la Oficina Enroladora.

En la década del ‘40 la oficina local del Registro Civil funcionaba en la calle Mitre 887, hasta su traslado al Centro Cívico, en Las Heras 644, en 1977.

En una estadística que publicaba ‘El Imparcial’ en el suplemento extraordinario del 15 de sep­tiembre de 1941, se consignaban las siguientes cifras de Coronel Suárez correspondientes a 1940: nacimientos, 597; defunciones, 299; matrimonios, 148; enrolados, 246; cambios de domicilio 138.

A esas cifras se puede agregar, a manera de referencia de actualidad, los datos obteni­dos del Registro de las Personas en Coronel Suárez, que permiten una comparación de dos de los primeros años del siglo XXI: en el 2001 hubo 482 nacimientos, 94 matrimonios y 311 fallecimien­tos. Y en el 2002 las cifras oficiales indican 454 nacimientos registrados, 71 matrimonios y 304 defunciones. Hasta el cierre de esta nota periodística, producido el 10 de julio se había registrado 285 nacimientos.

Para tener en cuenta en las comparaciones: menor cantidad de hijos, puede ser una opción de los padres ante las dificultades económicas que se afrontan. En cuanto al descenso de los matrimo­nios, puede atribuirse a un cambio cultural, ya que los jóvenes eligen en los últimos tiempos lo que ha dado en llamarse "vivir en pareja" y no oficializar sus uniones conforme a los dictados de la ley. En cuanto a la menor cantidad de defunciones, la disminución es escasa, pero debe tenerse en cuenta el incremento de la población, con lo cual la causa sería la mayor expectativa de vida debido a los progresos de la medicina.

 

El escribano Alberto E. Garrós

Uno de los jefes del Registro Civil más recordados de mediados del siglo XX fue el escribano Alberto Emilio Garrós, quien falleció imprevistamente, a los 60 años de edad, a raíz de un paro cardíaco sufrido mientras viajaba en automóvil a Bahía Blanca. El infausto suceso ocurrió en la mañana del 8 de diciembre de 1964, en las inmediaciones de Pigüé.

Identificado con el conservadurismo, su nombre prestigió siempre la lista de candidatos y consagrado concejal en dos oportunidades, demostró en el desem­peño de su cargo un amplio dominio en la administración comunal y del debate que siempre mantu­vo, aún con sus mas enconados adversarios, con el señorío que le fue característico.

Volcado en parte a las actividades agropecuarias, estimuló el desarrollo de una cabaña que supo de las satisfacciones de muchos premios en las exposiciones de Palermo y centros de impor­tancia del país".

Un dato histórico interesante para publicar fue saber cuáles fueron las primeras actas realizadas hace ya 125 años, más precisamente en el año 1889.

En lo relacionado a los nacimientos, la primera acta se labró para Matías Junco y fue asentado el 26 de febrero de 1889, siendo su padre Francisco Junco, que la registró como hijo natural; el segundo niño inscripto fue Modesta Polonia, siendo inscripta por su madre, Polonia M. de Barraza. En aquel primer año de trabajo, se anotaron 254 nacimientos.

En cuanto a casamientos, el primero que se inscribió fue celebrado el 6 de marzo de 1889 y los novios fueron Juan Graff (tenía 21 años y domicilio en Sauce Corto y había nacido en Saratov – Rusia, era católico y agricultor de profesión) y Catalina Walter (quien tenía 17 años y también era de nacionalidad rusa). Los testigos de este matrimonio fueron José Mayer y Catalina Vogel. En 1989, sólo se celebraron 14 matrimonios.

Finalmente, en cuanto a las defunciones, el primer registro corresponde al 20 de febrero de 1889 y el fallecido fue Miguel Tredn, que tenía 36 años y era de origen irlandés. La certificación de la muerte la firmó el Dr. José Iguña. En aquel año fallecieron 52 personas.