Micro Histórico - En el distrito de Coronel Suárez

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Sauce, árbol simbólico

La ordenanza 1895, aprobada por el Concejo Deliberante el 6 de junio de 1985, en el artículo primero de su parte dispositiva expresa que habrá de considerarse al sauce como árbol simbólico y representativo del distrito de Coronel Suárez.

En los fundamentos de la norma se indica que “… como es sabido nuestro actual nombre de Coronel Suárez, surge por imperio de la ley 1497 del 10 de julio de 1882” y agrega que “… tal creación se hizo sobre la base del poblado existente que se llamaba Sauce Corto” y sostiene la ordenanza que “… el nombre antedicho, de acuerdo a los antecedente acopiados, proviene del árbol característico de nuestros riachos y arroyos”.

Se destaca que “… el principal arroyo que atraviesa todo el territorio del distrito, ya que nace en las sierras que nos separan de Tornquist y sigue hacia el norte hasta perderse en Guaminí, lleva el nombre de Sauce Corto”.

Después de estas reflexiones que hacen a la historia del distrito, los concejales fundamentaron la iniciativa sosteniendo que “Coronel Suárez merece contar con algo natural que lo identifique junto al escudo, en este caso la especie arbórea llamada sauce”.

 

Una ofrenda de amor

El sauce, ese árbol de gran llanura y grueso tronco, es en cierto modo común en las orillas de los ríos. Pero en Coronel Suárez, desde el inicio de su historia como población significa algo que emerge de lo común, ya que su principal arroyo, el que atraviesa prácticamente todo su territorio distrital (ya que nace en las sierras que nos separan del Tornquist y continúa hacia el norte hasta el límite con Guaminí) tiene en ambas márgenes una serie casi interminable de sauces con muchas ramas y ramillas pendulares, realmente hermosas.

Como queda dicho, por ordenanza municipal ha sido considerado al sauce como árbol simbólico y representativo de Coronel Suárez.

La iniciativa surgió considerando que cuando fue creado del distrito suarense se hizo sobre la base del poblado llamado Sauce Corto, nombre que también lleva el arroyo ya mencionado, al igual que otros lugares y establecimientos agropecuarios y hasta comerciales que han adoptado el mismo.

De tal modo, se sumaba al escudo oficial, como símbolo identificatorio la especia arbórea llamada sauce.

Viene a ser algo así como una “ofrenda de amor” hacia tantos árboles que desde el 10 de julio de 1882, fecha que por ley se crean los distritos de Coronel Suárez y Coronel Pringles, acompañaron a los pioneros y permitieron identificar a distintos lugares, dejando antecedentes de que “era el sauce el árbol característico de nuestros riachos y arroyos”.

 

Los tres sauces que servían de guía

De distintas maneras, el sauce que adoptó Coronel Suárez como símbolo, tanto por su presencia en el distrito como por sus vínculos con las páginas liminares de nuestra historia, fue un árbol ligado a hechos significativos.

Al respecto, en una entrevista realizada a don Alejandro Streitenberger, consultado acerca de un relato que había recibido, sobre ‘tres sauces’ que gente de los pueblos alemanes los tenían como punto de referencia para guiarse en algunos de sus viajes.

Don Alejandro manifestó que en los primeros años de los pueblos alemanes, en cercanías de Pueblo Santa María, por donde hoy discurre la ruta provincial 85, existían, en inmediaciones del arroyo Sauce Corto, como ejemplares únicos, tres sauces y tres álamos, en un campo que antiguamente era propiedad primero de Saint Raymond y luego de don Gerardo Louge. Después ese campo fue adquirido por Miguel Loos de Pueblo San José y parte del cual, años más tarde, comprado por Pedro Benito Graff Schroh. Mientras tanto, todas esas enormes plantas cayeron y desaparecieron.

Don Alejandro supo tener fotografías de los sauces que fueron tomadas por él cuando esos árboles estaban en todo su esplendor, con una altura imponente. Pudo saberse que todas esas enormes plantas cayeron y desaparecieron en el año 1972. Apuntó Streitenberger que cuando llegaron los alemanes del Volga, en el año 1887, no había ninguna planta en el arroyo “salvo los tres sauces y los tres álamos que se veían de lejos”.

También en inmediaciones de las márgenes del mismo arroyo, próximo a la mencionada ruta, estaban los tres álamos, que marcaban un lugar de pesca favorecida, cerca de un ‘codo’ del cauce, con lo cual la corriente era más lenta y los aficionados extraían peces de muy buen tamaño.

 

Un relato de don Salvador Schneider

También el artista plástico Salvador Schneider, quien residió en Pueblo Santa María, en una entrevista comentó, según un relato oral recibido de sus mayores, que esos tres sauces existentes en el campo de don José Streitenberger, eran tomados como referencia para guiarse por los primeros habitantes de la colonia tercera en viaje de regreso cuando en los primeros tiempos se trasladaban en busca de provisiones a Hinojo (Olavarría), lo cual hacían periódicamente utilizando el denominado carro playo, conocido popularmente como ‘carro’ ruso’. No existiendo prácticamente caminos y con las dificultades propias de trasladarse en carros, la explicación como probabilidad que surge es que por razones de idioma y la confianza con los comerciantes de Olavarría los impulsaba a buscar los comestibles para las veinticuatro familias que se radicaron inicialmente en Santa María.

En aquel entonces, según los comentarios de don salvador Schneider, no había caminos, sino huellas, debiendo atravesar por campos despoblados, llenos de pajonales y necesitaban puntos de referencia. Cuando de regreso veían los tres sauces, sabían que estaban cerca del tercer pueblo alemán del Volga.

 

Una inmensa llanura casi sin árboles

La pampa de los tiempos históricos no se parecía en nada a la actual. Así todas las crónicas coinciden en que la Buenos Aires del período colonial no tenía los campos fértiles que hoy vemos, sino que estaba rodeada por un desierto que algunos calificaban como ‘horrible’. Una inmensa llanura de altos pajonales, casi sin árboles, salvo los del borde de los arroyos. Un viajero asombrado afirma en 1691 que ‘de Buenos Aires a Córdoba se extiende una llanura de más de doscientas leguas en la que no se ve un solo árbol’.

Esos pajonales tenían un ciclo de vida extremadamente lento. Nacían, se desarrollaban, morían y tardaban un tiempo muy largo en descomponerse, con lo cual el suelo quedaba privado delos nutrientes, ya que éstos permanecían retenidos en los pastos secos.

La ausencia de árboles se explicaba por la densidad del pajonal, que sombreaba las semillas e impedía su desarrollo. Sí, a pesar de eso, algún árbol conseguía crecer, era difícil que durase mucho tiempo, ya que las frecuentes tormentas eléctricas provocaban incendios de campo. Muy de vez en cuando se veía un solitario ombú, cuyo tronco era prácticamente incombustible, o un pequeño monte de chañares, cuyas semillas se activaban con el fuego.

A pesar de todo ello, había árboles, pero no en plena llanura, sino en las márgenes de los ríos y arroyos. Sauces, ceibos, sarandíes, acacias negras, formaban un espeso bosque de ribera, que en los arroyos menores se unía por encima para crear un bosque en galería con un microclima mucho más húmedo, bajo el cual vivían aves acuáticas, peces como el dorado, reptiles como la tortuga de agua o mamíferos como la nutria criolla o coipo.

Fuera de los arroyos era el paisaje monótono. A mediados del Siglo XIX describe Martín de Moussy: “Sobre esta enorme superficie, tan llana, tan igual, los menores pliegues del terreno cobran proporciones extraordinarias para la vista: el espejismo, tan frecuente en el verano, hace que las matas de hierba parezcan palmeras y siembra lagos e islas imaginarias en ese mar de pasto”. Sugestivamente, Sarmiento hablaba de las semejanzas entre el gaucho y el árabe, de modo que no es de extrañar que ambos convivieran con espejismos.

Pampa es un término indígena que significa llanura. Para Humbolt, su aspecto ‘llena el alma del sentimiento de lo infinito’. Descripta como ‘el mar en la tierra’, su vegetación originaria eran las gramíneas y esto explica la buena adaptación que después tuvieron las gramíneas cultivadas, como el trigo y el maíz.