Micro Histórico - Evocaciones del Coronel Suárez de antaño

Micro Histórico - Evocaciones del Coronel Suárez de antaño

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Antiguo Mercado "San Miguel"

Al tratar de conocer cómo era la edificación urbana en los primeros tiempos de Coronel Suárez, a través de documentación, fotografías y relatos, a veces nos encontramos con algunas incógnitas que tratamos de develar. Por ejemplo, en el Álbum Centenario 1810-1910 de Coronel Suárez, al que recurrimos en varias ocasiones a lo largo de los suplementos de los últimos 15 años, se encuentra foto­grafiado un inmueble en una esquina céntrica del pueblo, donde bajo el título Mercado se pu­blica la siguiente referencia:

"El edificio cons­truido para la venta de artículos de consumo está situado en el centro de la población para facili­tar el acceso a él al vecindario, reuniendo todas las comodidades necesarias para el objeto al que está destinado.

De sencilla construcción produce buen efecto su edificación, al frente, y su interior está perfectamente dividido en los puestos necesarios para los distintos ramos en que se negocia. Está administrado por el señor Guillermo Me Goey Elliff".

En la fotografía que acompaña a esta nota aparece un carruaje de la época descargando mercadería en uno de los comercios y en la vereda de enfrente se puede apreciar un poste corres­pondiente al tendido de la red eléctrica, lo cual sitúa la escena en los primeros años del siglo XX.

 

Mercado San Miguel

Durante el período comprendido entre la fecha de la fundación del pueblo hasta 1916, se hicieron varias obras de importancia, unas por iniciativa privada y por cuenta o a solicitud de la Municipalidad, otras, todas las cuales contribuyeron no solo a aumentar su progre­so y edificación, sino también su embellecimiento. Podemos citar entre ellas las siguientes que consideramos de mayor importancia: el Mercado San Miguel, que fue inaugurado en 1900; la Iglesia parroquial, que fue inaugurada en 1901; el Hospital de Caridad, que fue inaugurado poco después con una sola sala; la construcción de los edificios de las sociedades italiana, española y alemana; en 1905, en septiembre, se instaló el teléfono que hasta 1925 era puramente local, pues no podíamos comunicarnos con ningún pueblo vecino", decía una reseña sobre la historia de Coronel Suárez que publicó el diario El Fiscal en una edición extraordinaria del año 1926.

 

Céntrica ubicación del mercado

Referencias concretas sobre el primer mercado de la ciudad brindaron en su momento los hermanos Fer­nando y José Francisco García, ya que su padre tuvo uno de los puestos de venta de carne en aquel antiguo establecimiento, donde los locales comerciales estaban divididos por alambre tejido.

El Mercado San Miguel estaba ubicado en la esquina de Mitre y Brandsen, donde luego se instaló la Farmacia del Pueblo. Esas calles donde estaba el Mercado San Miguel - de propiedad privada- eran de tierra, formándose pantanos cuando llovía mucho.

A su vez, en una colaboración de don Francisco Zaballa, en agosto de 1994, sobre el mismo tema, dice que en esa carnicería de García Alba trabajaron también don Francisco González (padre de Baldomero y Farolito), otro carnicero de apellido Pastor (padre de Fermín) y Celestino Acebal, entre otros.

El Mercado ocupaba la esquina desde donde está el Cine Italia, hasta un comercio ubicado sobre calle Brandsen, cuyo frente en su estructura es el mismo que tuvo ese Mercado. Junto al Cine Italia estaba la fiambrería de Dommage y en la esquina funcionaba un restaurante perteneciente a la familia Ojanguren, matrimonio con dos hijos, Miguel y Mariano, que luego tendría una fábrica de soda.

Entre los puestos recordados, ubicados sobre un patio interno abierto, sin techo, figuraba también una verdulería de Ballistreri.

Tampoco faltaron anécdotas al respecto. Por ejemplo, recordando que al no haber luz eléctri­ca, los puesteros utilizaban el candil en base a grasa bovina, comentaron hace tiempo Fernando y José Francisco García Alba: "Nuestro padre tenía una cacerola grande, con manija y la mecha se hacía de bolsa de arpillera. Se dejaba preparada a la noche para la madrugada siguiente". Agregando: "Desde 1914 hasta 1918 nuestro padre estuvo solo a cargo del Mercado", propiedad de Miles Pasman, quien se lo ofreció en venta a don Manuel García Alba, pero éste desestimó la propuesta.

 

Otros comentarios

Debemos aclarar que el antiguo Mercado fue suplantado en su actividad comercial por el que se construyó durante la administración del intendente, escribano Eusebio Marcalain, en 1925, en el amplio predio de las calles Lamadrid y Brandsen, convertido luego en el actual Mercado de las Artes Jorge Luis Borges.

Don Julio Osorio, conocido peluque­ro de muchos años de oficio, hasta su jubilación, en el clásico local del Centro Blanco y Negro, en una entrevista periodística, recordó que en el viejo Mercado, junto a la, esquina estaba la peluquería de Francisco Balsamello, siendo su ayudante el hermano, Francisco Osorio, que posteriormente pasó a un local en calle Brandsen, frente al portón del nuevo Mercado. También con Balsamello trabajaron como peluqueros los hermanos Beaucamp. Otro de los salones que estaban al frente del viejo Mercado era el de Dommage, que años mas tarde puso una semillera en la ciudad. En el interior del inmueble había carnicerías, verdulerías, etc.”.

Otro recuerdo que aportó a la historia suarense Osorio, sobre antiguos colegas de oficio, es el de la peluquería Santo Domingo, que funcionó en la esquina donde actualmente está el Banco Santander Río y, enfrente, estaba la zapatería de su hermano, Prudencio, que funcionó hasta las últimas décadas del siglo XX. Traba­jaban en la peluquería mencionada Vicente Guamieri y Scialabba.

En esa época, en los años 40, las peluquerías para hombres los sábados trabajaban hasta cerca de la medianoche y Julio Osorio recuerda que siendo chico les llevaba, junto con los hijos de José Guamieri (Salvador y Antonio) la comida -preparada por la madre de Vicente Guamieri, que vivía al lado de su casa- a quienes des­pués serían sus colegas y trabajaban en la peluquería de Santo Domingo.

 

Una anécdota

Marcelo Squillario (que luego explotaría la Despensa La Proveedora donde desde fines del siglo XX funciona un supermercado), trabajaba con un tío suyo, en un corralón de leña y forrajes. Squillario era muy popular por sus andanzas y le gustaba mucho jugar a la pelota, en la cancha abierta de Fabio García, que estaba en la mitad de la cuadra de la calle Brandsen, donde actualmente se encuentra una cochera y taller mecánico.

Un día tardó bastante en llegar a su trabajo, entretenido jugando un partido de pelota a paleta, y cuando su tío y empleador le requirió el motivo de su demora le respondió con una imaginativa historia que quedó para el anecdotario. Dijo que se había retrasado porque tuvo que esperar para cruzar la calle a que pasara el auto de don Enrique Betnaza, una especie de limousine por lo largo...

Además, de la búsqueda de material para esta nota periodística, surge una anécdota de cuando en la época que se realizaban las coloridas y animadas Romerías Españolas al aire libre, en el predio donde luego se construyera el Barrio Obrero. Julio Osorio evocó que cada año venían bandas de música de otras ciudades para ani­mar esas fiestas populares. Él, junto a otros niños de su edad, para ingresar a las romerías sin pagar la entrada, idearon "colarse" ofreciendo a los músicos llevarles algún instrumental y así pasar junto a ellos.