Micro Histórico - La familia Salvi, Don Luis fue con su fábrica de carruajes el primer industrial que tuvo el pueblo

Micro Histórico - La familia Salvi, Don Luis fue con su fábrica de carruajes el primer industrial que tuvo el pueblo

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A sólo cuatro años de que Coronel Suárez había dejado de ser Sauce Corto, cuando algunas pocas casas rodeaban una plaza desolada con molino incluido, uno de los primeros vecinos que tuvo el pueblo, don Luis Salvi, un luchador y progresista suarense, tuvo la feliz iniciativa de crear en 1887 la primer industria, específicamente… una fábrica de carruajes.
En el inicio, la fábrica no era tal sino que se limitaba a la reparación de los vehículos que eran de uso común a fines del Siglo XIX y a los que se sumaron los clásicos ‘carros rusos’ de los habitantes de los tres pueblos alemanes, como también los había en un distinguido estilo inglés que utilizaban los propietarios de las grandes estancias que existían en este extremo sudoeste de la Provincia de Buenos Aires.
Podría considerarse como vertiginoso el crecimiento y desarrollo que evidenció en muy poco tiempo la fábrica de don Luis Salvi, tanto que a él y a su hermano les surgió la necesidad de disponer de un taller, a cuyo efecto, entre 1907 y 1908, resolvieron la construcción del mismo sobre la Avenida Eduardo Casey al 1264, siendo ésta la principal arteria del poblado, justamente por hallarse frente a la estación del Ferrocarril Sud.
Podría afirmarse, sin eufemismos, que el edificio que construyeron los hermanos Salvi un siglo atrás para la época resultó monumental, ya que se trató del primero edificio de dos plantas que se erigió en Coronel Suárez. En definitiva, se trataba de una empresa industrial que habría de dejar su sello en el pueblo, con un edificio que contempló un salón taller que por sus dimensiones y dependencias despertaron admirados comentarios.
Con la nueva construcción, el establecimiento industrial tuvo un plantel de trabajadores realmente muy numeroso, el cual abarcaba a especialistas en todas las gamas de las técnicas en la fabricación de carruajes. La casa comercial, además, contemplaba otros rubros, tales como: talabartería, herrería, carpintería, tapicería, etc. y, por otra parte, fabricaban ‘americanas’ de todo tipo, tales como los ‘breacks’, faetón’, ‘Vis a vis’. Es decir, los antiguos carruajes que además del asiento para el cochero tenía comodidades interiores, para que los pasajeros se sentaran enfrentados , al estilo ‘Dog Cart’ o ‘vagonetas con asientos móviles’ y también, los llamados ‘Odesa’ o los útiles ‘Saratow’ que, como los carruajes rusos eran en esos tiempos de gran demanda. Los hermanos Salvi también construían los tradicionales ‘sulkys’ y ‘charrets’ y en materia de carga, los ‘carros rusos’, de vuelta entera para 2500 y 4000 kilos de carga, además de ‘carros volcadores’ y, en lo atinente a la talabartería, se podía encontrar en el comercio todos los arreos correspondientes a los tiros.
La fábrica tenía además un aserradero a vapor y fabricaba, para toda la región, ruedas y ejes de repuesto. Sin exagerar, si realizamos una rigurosa comparación del alcance y la proyección de aquel magnífico taller de don Luis Salvi con la actualidad, no nos equivocamos ni en un décimo si afirmamos que bien puede relacionarse con la radicación en esta ciudad de una fábrica de automóviles.
Aquel poderoso establecimiento industrial, cuyo edificio aún se conserva en la Avda. Casey y que ocupó durante una época la oficina del correo (convertido luego en depósito de envases textiles, reciclándose más tarde su planta baja para instalar canchas de bowling, siendo utilizada la planta alta como vivienda), fue declinando a medida que los automóviles y camiones desplazaron a los carruajes de tracción animal.
En el Álbum Centenario, editado en el año 1910, en su sección dedicada a la industria local se expresaba que el sector, “aunque poco desarrollado, tiene también su representante en el inteligente Luis Salvi, quien a costa de mucho sacrificio ha conseguido dotar a su establecimiento de fábrica de carruajes de los últimos adelantos, teniendo todas sus instalaciones a vapor, construyendo en su taller desde el más rústico ‘carro ruso’ al más lujoso carruaje, como asimismo en artículos de talabartería, cuyos arneses son confeccionados a la par de cualquier casa de Capital Federal”.

 

Su descendencia

Quien puede considerarse el primer industrial que tuvo Coronel Suárez, tuvo en su hijo Federico Juan Salvi una notable continuidad de exposición pública, a partir de su extensa e intensa vida de participación en el quehacer suarense.
Don Federico falleció el 10 de julio de 2002, a los 89 años de edad, y con su desaparición física la política de Coronel Suárez y el peronismo en particular perdieron una figura histórica que dedicó su vida y la plenitud de sus energías a la militancia y a la función pública, cuando le fue conferido desempeñarse en ella por mandato popular.
Nació en Coronel Suárez el 16 de diciembre de 1912, mientras que su militancia política la inició en 1945, en coincidencia con la irrupción del movimiento liderado por el general Juan Domingo Perón. Como tal preparó las primeras elecciones internas del peronismo en nuestra ciudad, realizadas en septiembre de 1947. también funcionó en esos años ‘La Voz Peronista’, órgano escrito difusor del pensamiento filosófico de la línea interna que lideraba Federico Salvi, aunque sólo tuvo nueve ediciones.
Como ferviente militante estuvo compartiendo varias fiestas patrias con Perón y Evita en la quinta presidencial de Olivos, a las que accedía por la amistad que le unía con Graciano Fernández, oriundo de Coronel Suárez y tesorero de la CGT llamada ‘de los cinco grandes’. Cuando Conrado Walter ocupó el cargo de intendente municipal, en 1951, fue Inspector General durante seis meses. En el año 1973 organizó y operó tanto en la campaña interna como en la general, consagrándose intendente municipal Héctor E. Lázaro y durante tres meses volvió a ocupar el cargo de Inspector General, del cual se retiró por cuestiones personales.
Fue amigo personal de Horacio Carlos Cook y cuando éste estuvo al frente de la Municipalidad se desempeñó como gestor previsional para la jubilación de varios empleados municipales .
La recuperación de la democracia lo tuvo como a uno de sus protagonistas en Coronel Suárez, junto a Juan Clemente Schwindt –candidato a intendente por el PJ-, siendo Federico J. Salvi primer candidato a concejal.
En la interna efectuada el 14 de agosto de 1983, se impuso holgadamente la lista Nº 89, liderada por Salvi – Schwindt, con más del 60% de los sufragios sobre un total de 1.135 votos. 
Federico Salvi defendía las ideas del médico Raúl Matera, de quien fuera amigo personal y coordinador en la Sexta Sección Electoral del Movimiento de Reafirmación Justicialista y de quien recibiera innumerables notas, revalorizando la pasión democrática, su sentido de la amistad y la solidaridad, su labor tesonera y abnegada en su larga militancia peronista y, sobre todas las cosas, resaltando la rebelión contra la ‘dedocracia’ manifestada por Salvi.
La elección general realizada en octubre de 1983 consagró como concejales a Federico J. Salvi, Miguel Ángel Graff, Emilio Raúl Varela y Luis Merquel.
Pese a que el sorteo no lo favoreció –sólo ocuparía la banca por dos años-, las satisfacciones políticas llegarían, ya que el Cuerpo lo eligiría vicepresidente segundo y ante un pedido de licencia solicitado por el intendente Domingo Nicolás Moccero y la licencia por enfermedad otorgada a Ricardo Schuvab –quien se desempeñaba como vicepresidente primero- le cupo reemplazar a Julio Oscar Rubio en la titularidad del Concejo Deliberante durante 34 días.
Durante ese lapso firmó, como presidente del Cuerpo, la ordenanza 1900, dada en la sala de sesiones el 6 de junio de 1985, que establece que ‘el 6 de agosto de cada año serán homenajeadas las entidades oficiales y/o privadas, fuerzas económicas, entes deportivos, religiosos y/o sociales, hechos y acontecimientos, hombres y mujeres de nuestro distrito que cumplan 100, 75, 50 y 25 años desde la fecha de comienzo de la actividad’.
Su personalidad puede ser analizada a partir de sus propias expresiones, cuando supo decir que “soy amigo de todos, nunca me enemisté con nadie por culpa de la política. Siempre busqué lo positivo, descartando lo negativo”.

 

Su nieto… con similar actividad

Puede afirmarse que uno de los hijos de don Federico Salvi retomó la actividad que a principio del siglo pasado iniciara don Luis Salvi, la veta del transporte… pero no ya con carruajes sino con automóviles.
En el inicio de esta nota periodística supimos afirmar que si se pudiera trasladar la audacia de aquel industrial a nuestros días, estaríamos hablando de una verdadera fábrica de automóviles. Sabemos que esto es una verdadera utopía en la Argentina de hoy y más aún en Coronel Suárez, pero sin lugar a dudas que un comercio que se dedica a la venta de autopartes es lo que más se puede asemejar a lo que hacía don Luis Salvi y Julio, su nieto, lo ha hecho… con ‘Casa Warnes’. Sin lugar a dudas que esta pasión por los medios de transporte de personas es genético y no caben dudas que en el espíritu de Julio Salvi debe estar latente la iniciativa que su abuelo tuvo en momentos en el que en la ciudad no había nada.