Micro Histórico - La garita que precedió a los semáforos

Micro Histórico - La garita que precedió a los semáforos

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Observando el pulcro y ordenado trabajo de los semáforos en la zona céntrica, es difícil imaginar que alguna vez esas mismas calles no tuvieron señalización. Los mismos llegaron no hace mucho. Fueron inaugurados, junto a los teléfonos automáticos el 6 de agosto de 1984 por el entonces intendente escribano Domingo Nicolás Moccero con la solemnidad que la ocasión se merecía.

Pero antes, mucho antes, hubo policías dirigiendo el tránsito y acaso su trabajo resultaba más simpático que las señales con luces, pues éstas responden a un periodo establecido de tiempo, para librar el tránsito, mientras que los "vigilantes" miraban a un lado y a otro y abrían y cerraban su paso de acuerdo a la intensidad del flujo de una calle u otra.

También, aunque parezca una cuestión antediluviana hubo en Coronel Suárez una "garita", estaba ubicada en la esquina de Mitre y Sarmiento y la tarea del que allí se subía en las horas de más tránsito era intensa.

Entonces ambas arterias eran de dos manos, Mitre además permitía el estacionamiento en el centro de la calzada, por lo tanto el "milico" de turno debía habilitar también los giros a la izquierda, el paso de los peatones, ejercitando sus pulmones con el silbato y sus miembros en permanente movimiento para hacer señas y cambios de posición.

La garita en cuestión era blanca, fue construida por don Cayetano Cozzi en su taller de carpintería y su costo fue afrontado por don Félix Bru que la donó a la comuna.

Hoy esa especie de chichón surgido en la más céntrica de las esquinas de Coronel Suárez es sólo un recuerdo, el tiempo se lo llevó vaya a saber adónde, acaso los obreros municipales que la sacaron hayan utilizado alguna de sus maderas para taparle un agujero al piso de un carro, tal vez alguna de ellas haya ido a alimentar un fuego, a lo mejor algún chiquilín se llevó un listón para pegarle a los troncos de los árboles, lo cierto es que el establecimiento de las manos únicas de las calles de la ciudad, desde la década del sesenta, hizo innecesaria la presencia del agente dirigiendo el tránsito y sólo quedan en el empedrado de la esquina, varios agujeros tapados con tierra, sin sus respectivos adoquines, que de tan insignificantes ni se notan, pero en ese lugar se asentaron las patas de la garita.

 

Choque y molestia

La garita no siempre tuvo un feliz pasar. Hubo en alguna ocasión un distraído automovilista que terminó estrellado contra su estructura. Cuentan también que en ocasión de la algarabía que produjo La Revolución Libertadora de 1955, donde gran parte de la ciudadanía se volcó a las calles para festejar, que el propietario de un pequeño camión, aprovechando que la estructura no estaba clavada al piso, la corrió empujándola, hasta dejarla contra un cordón, para que no moleste el paso de la manifestación.