Micro Histórico: La primera asociación de inmigrantes fue italiana, fundada en 1894

Micro Histórico: La primera asociación de inmigrantes fue italiana, fundada en 1894
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Una historia rica en acontecimientos que han jalonado su dilatada y meritoria existencia ofrece la Asociación Italiana de Socorros Mutuos ‘Luciano Manara’, que cumplirá el 11 de noviembre próximo 125 años de existencia, acontecimiento éste que será celebrado con júbilo.

La vida centenaria, de la forma en que ha transcurrido, es muy elocuente, ya que revela un esfuerzo sostenido de continuidad y, como es el caso de la Asociación Italiana, ese tránsito que ha sido acompañado por realizaciones importantes en lo material, cultural y social, adquiere un valor muy especial que debe aquilatarse en rememoraciones como la que se hizo en 1994.

Esta prestigiosa institución nace como una inquietud de los primeros inmigrantes que llegan a Coronel Suárez y aspiran a nuclearse, ya que los hermana, además de las raíces telúricas y el idioma, una serie de aspiraciones e ideales. Por lo pronto, la denominación de Socorros Mutuos encerraba una finalidad social y solidaria de alto contenido, ya que nada mejor que quienes se sentían unidos por la lengua y el afecto se agruparan en forma comunitaria, implantaran y sostuvieran un sistema asistencial que evitara los riesgos de una desprotección.

La Asociación Italiana sustentada por la nobleza de sus impulsores, los esfuerzos comunes y la claridad de objetivos fue creciendo, cumpliendo etapas progresistas que se tradujeron, con el correr del tiempo, en la construcción de su sede propia y, lo que es más importante, en una sala de espectáculos que con la denominación de Cine Teatro Italia se constituyó en una de las principales salas de la ciudad.

La fundación de la entidad nucleadora de italianos (cuando faltaba más de un lustro para concluir el siglo XIX) la constituye en la precursora de las instituciones intermedias suarenses, brindando un aporte valioso, no solamente para esta colectividad, sino para la población en general que advertía con entusiasmo los logros de esa gente y tomaba su ejemplo para realizar emprendimientos similar.

Los inmigrantes italianos, al igual que otros colegas europeos, llegaron a nuestro país con muchas expectativas y esperanzas, pero también con ganas de trabajar, de demostrar sus potencialidades, sin esperar franquicias especiales.

Capacitados en su mayoría en oficios diversos, dieron muestras de su creatividad, dinamismo y sobre todo, la fe en ese país que aún no tenía un siglo de existencia, pero ya ofrecía excelentes posibilidades. Por ello, tanto en forma individual como colectiva, los italianos fueron además de agradecidos, gente que aportó mucho el progreso de este terruño en primera instancia y del país en general, ya que valorando la libertad y las garantías de progresar y de tener una vida digna, formar y desarrollar una familia que es un don tan caro a sus sentimientos, fueron protagonistas de un crecimiento global y personal en la medida de las aptitudes, iniciativas y esfuerzo de cada uno.

Fue la Asociación Italiana en Coronel Suárez una muestra cabal de sus fundadores primero, y de sus continuadores, después, ya que en cada etapa se fueron sumando aportes y así la entidad canalizaba los anhelos de la colectividad y cumplía metas que ratificaban a todos sus proyectos.

El tiempo transcurre y los italianos, especialmente sus descendientes, se integran a nuestra comunidad, cada vez más caracterizada por su diversidad de nacionalidades, pero donde los italianos mantuvieron una identidad con legítimo orgullo, siendo reconocidos de la generosidad de estas tierras que les dieron la ocasión de consolidarse como personas.

 

Los fundadores

Fueron los integrantes del grupo fundador de la Asociación Italiana de Socorros Mutuos ‘Luciano Manara’, los señores Menotti Bertoldi, Alberto Mirri, Salvador Gangone, Amabili Brachetti, Giovanni Tardelli, Benedetto Bertoni, Salvatore Degásperi, Elías Gafuri, Giusseppe Salotti, Ernesto Agazzi, Salvatore Giacomoli, Pablo Polla, Andrea Santamarina, Giovanni Rondina, Giovanni Passera Doménico y Luiggi Salvi, Alfonso Sinistri, Giuseppe Vizioli, Antonio Bellini, Giuseppe Guinetti, Vicenzo Acerboni, Rafaele Petrazzoni, Santiago Guareschi, Gerónimo Salotti, Giovanni Mari, Doménico Micelli y Carlos Sonzini.

Estos propulsores, que trabajaron para una institución progresista, obtuvieron la personería jurídica para la Sociedad el 30 de diciembre de 1896. Todos estos apellidos íntimamente vinculados a nuestro pueblo, aunque algunos ya no están más por diversas razones, se encuentran hoy enraizados a la población por los múltiples hogares de sus descendientes, siendo así como la colectividad italiana no existe como algo extraña, porque cuando intentamos localizar a sus integrantes los encontramos como punto de partida, de centenares y centenares de hogares suarenses.

 

Teatro ‘Luciano Manara’

En una publicación de la Municipalidad, editada en 1910, aparece una fotografía que muestra al primer edificio del Teatro ‘Luciano Manara’, siendo ésta la antigua denominación de lo que hoy se conoce como Cine Italia. La publicación llevaba como leyenda, lo siguiente: “A la colectividad italiana local, debemos este hermoso edificio, aun cuando para los extraños sea exagerado el calificarlo de tal, por cuanto ellos solo podrán juzgarlo por su deslucido exterior. Insistimos, en que le corresponde el calificativo de hermoso.

Es un amplio salón, perfectamente dispuesto, para ser en el porvenir, previas sencillas modificaciones , un teatro lleno de buenas condiciones y suficiente para responder a las exigencias de una ciudad”.

 

La sede social, en pleno centro

Con gran acierto, los directivos dela primera ápoca de las Asociaciones Italianas, eligieron para instalar su sede, un amplio predio de la calle Mitre, entre Sarmiento y Brandsen, donde fueron construyendo sus instalaciones. Sobresale en las mismas la sala del Cine Teatro Italia, cuya piedra fundamental fue colocada en 1898, en un acto que tuvo significativa convocatoria, no solo de la colectividad italiana sino también de otras entidades. La sala, inaugurada en los albores del siglo XX, comenzó a ser el escenario de muchos de los espectáculos artístico y fiestas más importantes de la localidad.

El edificio de la institución abarca un amplio frente de 50 metros aproximadamente, donde además de la sala de espectáculos, a sus laterales se encuentran otras importantes edificaciones que integran el inmueble, dos de las cuales tienen en arrendamiento: donde estuvo el Bar Japonés, luego Marviz Confort, reemplazado después de algunos años, por otros negocios similares de firmas foráneas. Y en cuanto al otro local contiguo, estuvo ocupado por la casa de música de Laurent Hnos. y después, durante muchos años, por la tradicional Sastrería Mauri.

Un valioso patrimonio, no cabe ninguna duda, teniendo allí también, desde 1994 la secretaría de la entidad inaugurada en el Centenario.

 

Dos incendios y reconstrucciones

La sala del Italia sufrió en el Siglo XX, dos importantes incendios, tras los cuales se reconstruyó totalmente. Según se pudo determinar, el primer siniestro que destruyó las instalaciones del Cine Italia, ocurrió en 1911 y ese siniestro es evocado por El Imparcial el 5 de agosto de 1970, que dice al respecto: “Fue el ‘Bar La Bolsa’ y ‘Teatro Luciano Manara, sala de café, billares, cinematógrafo, sala de patinaje, lugar de reuniones sociales, etc., que disponía de un amplio recinto, con palcos y escenario para funciones teatrales y centro virtualmente obligado para la juventud mayor dela sociedad.

Ese local construido por la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos se quemó el 2 de noviembre de 1911 en horas de la madrugada, despertando el acontecimiento a casi todo el vecindario que concurrió al lugar del siniestro, sin poder hacer más que defender las fincas linderas a través de un incesante ir y venir de baldes.

El fuego destruyó totalmente el edificio que estaba valuado en 80 mil pesos de entonces, y siempre se presumió que el siniestro había sido intencional al no contarse razón valedera que lo justificara. Posteriormente, la Sociedad Italiana, que había cobrado 40 mil pesos del seguro con que protegió el destruido edificio, comenzó a levantar las paredes del Cine Teatro Italia, con bastantes modificaciones.

No fue ese, desgraciadamente, el único siniestro que debió afrontar la entidad mutualista. Menos de dos décadas después, otro voraz incendio destruyó la salaque era orgullo de la población. Ocurrió este segundo incendio, que devastó totalmente las instalaciones, el 20 de septiembre de 1932, siendo concesionaria de la sala la firma Renzoni y Bellisomi. Cabe acotar que la Sociedad Italiana se reservaba el derecho de disponer de la sala para los festejos anuales de la fiesta patria de los italianos, cada 20 de septiembre, por lo cual los concesionarios quedaron exentos de responsabilidad en el incendio de 1932. El fuego había convertido en escombros una estructura edilicia que consistía en una especie de herradura de dos pisos: la parte superior, denominada paraíso o gradas; estaba integrada por largos bancos semicirculares, y en los cuales sólo se sentaban los varones, ya que las mujeres jamás subían. En la parte de abajo se encontraba una platea de sillas sueltas, donde ahí sí concurrían las damas al igual que los hombres. La fiesta italiana del 20 de septiembre se celebraba siempre en esa sala: primero el almuerzo y a la tarde se retiraban las sillas para realizar el tradicional baile. Fue tiempo después, cuando la Asociación Italiana dispuso de fondos suficientes para la amplia refacción que hizo objeto al edificio del cine, el cual, por sí mismo, es fuente de una historia que merece consignarse, aunque sea con esta síntesis. La reconstrucción estuvo a cargo en 1934 por intermedio del constructor Francisco Giorlandini y un año más tarde, se inauguró prácticamente con la misma estructura que se mantuvo por varias décadas.

Durante muchos años el Cine Italia estuvo concesionado al empresario Luis Maggi y al fallecer, su esposa se asoció con don Miguel Clarke, que había sido empleado y conocedor del negocio cinematográfico, continuando esa sociedad también muchos años en la explotación de la sala. El frente del edificio, cuya principal estructura se conserva, presentando en gran letrero superior la palabra Cine Italia, se construyó en 1965. En 1971 tuvo otras mejoras importantes, cuando a la sala se le cambió el piso, las maquinarias, los telones y se le efectuó el revestimiento de las paredes laterales, presentando su frente desde aquella época de los años ’70 el actual aspecto arquitectónico.

Los cines sufrieron una severa competencia al tomar auge el video y la TV por cable, lo cual desactivó por algún tiempo salas como la del Italia, que durante muchos años fueron cita obligada del público que cuando había estrenos, especialmente días de fines de semana o feriados, quien no reservaba la entrada solía quedarse sin poder ingresar por estar colmada la capacidad. Pero tras algunos años de estancamiento, comenzó a insinuarse localmente una recuperación, que en este caso se advirtió a partir de 1998, que es cuando una empresa concesionaria modernizó la sala, adecuándola a los nuevos tiempos. Fueron titulares del emprendimiento Guillermo D’Acunti y su esposa, María Isabel Salotti, quienes apoyados en proyecto de neto corte familiar, mantuvieron abierta la única sala de proyección cinematográfica con que contaba Coronel Suárez en la década del ’90.

Finalizado el contrato con la Asociación Italiana, cesó la proyección de películas, sólo se utilizaba la sala para obras de teatro, que terminó administrando la misma comisión directiva. Recién este año, hace pocas semanas, se comenzó nuevamente con el cine… de la mano del Instituto Nacional de Cinematografía.