Micro Histórico - Los barrios marcaron el constante crecimiento de la ciudad

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En una muy apretada síntesis habremos de desarrollar la historia de cómo fue creciendo la ciudad de Coronel Suárez y por qué algunos sectores de la misma tienen un determinado nombre propio.

A partir de que el poblado que se denominó, en un principio, Sauce Corto comenzó a crecer fueron formándose barrios y sectores que, con el paso del tiempo, tuvieron identidad propia y una historia que los identifica, y que en conjunto hacen el Coronel Suárez pujante y desarrollado que hoy tenemos el agrado de disfrutar.

Tal como se ha afirmado, el pueblo tiene su fecha fundacional el 28 de mayo de 1883, por Ley 1629 sancionada por la Legislatura provincial. En ese tiempo, los primeros pobladores fueron erigiendo sus viviendas de acuerdo a sus gustos y posibilidades. Algunas fotografías, dejan al descubierto que además de ir construyéndose viviendas, comercios y talleres en donde al poco tiempo se constituiría la planta urbana central, existía a fines del Siglo XIX una tendencia de radicarse en diversos tipos de construcción hacia el Sur, por donde luego sería la Avda. Eduardo Casey, en la cual en la actualidad, a más de un siglo, pueden observarse antiguas construcciones que tenían al frente las vías del Ferrocarril Sud y el imponente edificio del Molino Harinero de ‘La Curumalán’, el cual jamás llegó a funcionar para lo cual se había planificado.

En los primeros años del Siglo XX, el sector más poblado adquiere un perfil urbano y es el casco céntrico donde se fueron construyendo las residencias de mayor significación en sus primeras cuadras, algunas de las cuales por sus características arquitectónicas fueron declaradas ‘sitio histórico municipal’, principalmente las ubicadas sobre la Avenida Alsina, conocida en sus primeros años simplemente como ‘boulevard’. Cabe consignar que otros inmuebles, que se erigen majestuosos sobre las calles Sarmiento y Villegas, también fueron alcanzados con la referida distinción de la comuna suarense.

En la medida que se iban edificando casas y comercios en una expansión desde el centro hacia la circunvalación, se conformaba el conglomerado urbano con una característica arquitectónica que, dentro de su diversidad, mantenía cierta armonía. No obstante, para no desentonar en el tipo de construcción admitido los primeros gobernantes tomaron sus previsiones. Por consiguiente, entre los varios aspectos que distinguen a la ciudad de Coronel Suárez de otras poblaciones similares, puede mencionarse el hecho que en el sector urbano se han construido viviendas que, en general, contribuyen a la estética arquitectónica, sin que existan cuestiones que afeen el conjunto.

No hay dudas que la ciudad se ha extendido a lo largo de estos 125 años de historia, advirtiéndose en ese crecimiento el esfuerzo de los vecinos para que sus casas presenten el mejor aspecto posible, dentro de los alcances de cada uno, pero manteniendo por lo regular una línea sobria de construcción, no exenta de atractivos que le dan un mayor realce en muchos casos. Ese desarrollo armonioso en el progreso edilicio de la ciudad no se ha visto alterado en la base a la previsión que tuvieron integrantes del Gobierno municipal a principios del Siglo XX.

Al respecto, cabe citarse una ordenanza sancionada por el Concejo Deliberante en mayo de 1905, por la cual se prohibía “… la construcción de ranchos y casas de madera en todos los terrenos de quintas y chacras que subdivididas en solares queden incorporadas al pueblo. Los que contravengan la disposición, señalada en el artículo segundo, sufrirán la destrucción de esas obras, sin que tengan derecho a ninguna indemnización.

Con esta norma se fue creando conciencia y así el carácter que debían tener las construcciones, sirviendo la misma de guía para los propietarios que fueron aportando dignas edificaciones.

En las mejoras que evidenció el pueblo, mucho tuvo que ver primero el empedrado y luego el pavimento que cubre la ciudad y aledaños, además del arbolado público, aunque el mismo haya traído inconvenientes en la historia reciente de Coronel Suárez.

Fue generalmente la iniciativa privada la que impulsó la construcción de casas de diferentes méritos y valores. Como la población crecía, la gente fue identificando a algunos sectores edilicios por determinadas referencias. Así, por ejemplo, el empresario don Jacinto Del Vó hizo construir a mediados del Siglo XX numerosas viviendas en terrenos de las calles León XIII hasta Alem, España, Rivadavia, Moreno y aledañas, hacia el Norte, por lo cual al lugar aún hoy se lo conoce como Villa del Vó.

Indudablemente, ese vecino fue un pionero en el negocio inmobiliario, recordando al respecto Nicolás Lepanto Galeazzi que en su juventud, frente a la carpintería que tenía su padre, en la esquina de Rivadavia y España, supo haber un cartel que ofrecía a la venta lotes ubicados en esa zona, lo cuales pertenecían a don Jacinto Del Vó.

También, aledaños a ese sector, más hacía la avenida Hipólito Irigoyen, existía un barrio que se lo conocía como Villa Salotti, cuyos propietarios eran sucesores de los terrenos que la familia poseía desde 1990.

Si habría que distinguir a una de las viviendas construidas en la década del ’30 por don Jacinto Del Vo, podríamos hacer blanco en la que se encuentra en España 961, con un amplio terreno de 36 metros de frente. Eduardo Federico Gantner, su propietario, exteriorizó que los primeros habitantes de la vivienda fueron don Samuel Davies y su familia. Recuerda Gantner que a un lado de la casa, Davies había preparado una cancha de tenis; en 1943, el inmueble fue adquirido por Federico Walter Gantner, padre de Eduardo Federico, quien heredó la propiedad.

 

‘El pabellón de las rosas’

Ya en la década del ’20, comenzaron a surgir construcciones no sólo en la parte céntrica, sino también en las que serían más tarde las avenidas de circunvalación. En un caso típico se constituyó un chalet rodeado de una quinta, ubicado en lo que sería después la Avda. Sixto Rodríguez 902, construcción que estuvo a cargo de Juan Bernik. Esta hermosa vivienda fue mandada a construir en 1924 por el convecino Ángel Hernández y su esposa doña Gala Castillo Ruiz.

La quinta, que se llamaba ‘El pabellón de las rosas’, integraba en sus primeros tiempos un predio de cuatro hectáreas y medias, y su entrada principal era, conservándosela en la actualidad, sobre la avenida a la altura ya mencionada. El predio al fondo llegaba hasta calle Moreno, con un protón de salida en la misma. Parte de sus terrenos fueron loteados y vendidos a los vecinos, en forma paulatina. Hoy su frente es de 20 metros por 60 metros de fondo, perteneciendo a la descendencia de la tradicional familia de don Ángel, sus hijas Josefa Hernández Castillo Ruiz de Solli, Zulema y Nora Hernández Castillo.

Esta casa, realmente, evoca al Coronel Suárez de antaño y a la familia que construyó a fines del Siglo XIX don José Hernández, un vasco que llegó a estas tierras junto a los primeros inmigrantes europeos.

 

Una belleza…

Una casa-chalet del estilo que construyó don Jacinto Del Vó, pero erigida en el sector Sur de la ciudad, es la que mandó a construir en la década del ’20 don Aurelio de Lusarreta y que fuera adquirida en 1979 por Beder Eloy Alebuena.

Se trata de una casa estilo señorial, declarada ‘sitio histórico municipal’ por su notable arquitectura, ubicada dentro de un terreno de cuatro manzanas que rodeaban la vivienda, modificado el predio al abrirse nuevas calles y vendidas sus parcelas, siendo hoy un sector muy progresista de Coronel Suárez. En la actualidad, el chalet tiene su entrada por calle GranBourg 1605, con un amplio espacio de parque, entre Guayaquil y Pasaje Comunitario.

Otro inmueble del mismo estilo al nombrado está ubicado en Brown 657, construido en la década del ’30, cuyo primer dueño fue Bernardo Bohle, quien se lo vendió a Juan Klein, hasta el 200 propietario de la vivienda.

Esos sectores, como otros cercanos al casco céntrico de Coronel Suárez, hasta la mitad del Siglo XX estaban muy poco poblados y eran muchos los terrenos baldíos existentes. Esa situación puede apreciarse en fotografías del los años ’30 y ’40, como por ejemplo un área del Hospital Municipal o del campo de deportes del Centro Blanco y Negro que están rodeados de manzanas casi baldías en su totalidad. Lo mismo ocurría en torno al Mástil Patrio, inaugurado en octubre de 1935.

 

El ‘Nuevo Castillo’

Uno de los primeros barrios que tuvo el poblado se conoció como ‘Nuevo Castillo’, nombre que se le habría dado, según cuentan los antiguos vecinos, porque al construirse la fábrica de carruajes de los hermanos Salvi, sobre la Avda. Casey, por ser un inmueble importante y de dos plantas, algunos comenzaron a llamarlo ‘el castillo’. Posteriormente, en la esquina de las actuales avenidas Sixto Rodríguez y Conturbi, se levantó un edificio de una planta pero de cierta altura –el que en la actualidad aún existe y que nunca fue revocado-, en el cual la familia Duca instaló su almacén. Al haber sido edificada la vivienda en un sector despoblado, la construcción se veía realzada a la distancia, quedando entonces la versión popular que la identificó como ‘el Nuevo Castillo’, inmueble que después fue arrendado para que allí funcionara la Escuela Nº 2.

Historias similares ocurrieron en otros sectores de la ciudad, la que crecía a un ritmo vertiginoso. Tal es así que en el barrio conocido como ‘Villa Grad’, cuyo recuerdo quedó perpetuado por haber sido en un modesto comercio del lugar donde se gestó la fundación del Club Atlético Boca Juniors y posteriormente la instalación de su primer cancha de fútbol, en Uspallata y República de Chile. Si bien a partes de este sector se la reconoció con otros nombre, algo despectivos… por cierto, tales como ‘Barrio Fideo’, porque precisamente se trataba de un conglomerado de casas humildes y de familias pobres y de trabajo, con el paso del tiempo fue reconocido como Barrio San Martín – Zona Sur, para después pasar a llamarse Barrio del Libertador General San Martín; es más, todas las calles en ese sector de la ciudad llevan por nombre hechos relacionados con la campaña sanmartiniana.

Pasando la Avda. del Libertador San Martín, al Este y siempre al Sur de las vías del ferrocarril, se ubicó otro barrio, que en sus inicios llevaba el nombre de los bares que por allí había, como ‘Barrio El Trébol’ o ‘Barrio xxx’ o, también en forma despectiva, se lo conoció como ‘Barrio de las 14 Provincias’, por la procedencia de los vecinos que allí se radicaban, pero más tarde se lo conoció como ‘Altos Balcarce’, por la avenida que lo cruza y por las características geológicas de ese lugar, que sin lugar a dudas es el más elevado sobre el nivel del mar de la ciudad. Los vecinos recuerdan hoy que mientras Coronel Suárez tenía evacuados y decenas de calles intransitables e inundadas, en la década del ’90, durante el gobierno del justicialista Ricardo Wagner, las arterias y veredas de este barrio parecían recién regadas, sólo se advertía la gravedad de la crisis por la fuerza con que el agua corría por el canal que por años estuvo a cielo abierto tanto a un lado de la Avda. Balcarce como de la Avda. República del Perú.

En forma rápida, haremos mención a otros barrios y sus nombres populares, los cuales surgieron a partir del ingenio popular, tal el caso del Barrio ‘Puente Chico’, el cual se fue formando a partir de la calle Lamadrid y pasando el puente que le da nombre al sector, el cual ha crecido en forma increíble, estando en la actualidad casi totalmente poblado. Otros barrios, son:

  • Barrio Rosario - Estación Nueva: Este fue el nombre que la gente le dio a un importante asentamiento que se erigió a unas 20 cuadras de la plaza central, que puede decirse fue el primer barrio alejado de la zona céntrica. Surgió a partir de la inauguración, en 1911, del Ferrocarril Rosario – Puerto Belgrano y sus importantes instalaciones para la atención de pasajeros y el movimiento de cargas. Los primeros habitantes eran todos ferroviarios, incluso la empresa construyó viviendas para su personal en terrenos propios y que aún hoy subsisten. Con el crecimiento rápido y sostenido de esta barriada, se instalaron comercios de almacén, carnicerías, etc. y se contaba con un establecimiento educativo, la Escuela Nº 12 ‘Nicolás Avellaneda’; el sector tuvo su propia biblioteca, perteneciente a La Fraternidad Ferroviaria y hasta un club, el ‘Sportmen’, cuyos equipos de fútbol actuaron entre los años 1930 y 1950, cuando se disolvió y dio paso al Club Ferroviario Mitre. Fue muy característico aquel hermoso y distinguido almacén de chapa revestido de madera, que se levantaba orgulloso en la esquina de la Avda. Directorio y Logia Lautaro, frente a la estación ferroviaria y a la escuela; existió hasta mediados de la década del ’80, cuando la estructura fue destruida, siendo una obra pionera, que nació con el edificio de la estación o tal vez antes. Los comerciantes que allí trabajaron fueron el matrimonio de Clair – Reynal, después el de castelli – Binasco y finalmente, el último dueño fue don José Aguirre…, recuerdo aún aquellos riquisimos caramenlos ‘media hora’ que nos regalaba antes de entrar a la escuela, porque realmente con la moneda que llevábamos apenas nos alcanzaba para uno pero él, nos llenaba el bolsillo.
  • Villa Belgranos: Cómo barrio comenzó a formarse a fines de la década del ’20, con la instalación del Coronel Suárez Polo Club, con motivo de la necesidad de contar con poleras para el cuidado de los caballos utilizados para este deporte. No obstante, con anterioridad había algún que otro ‘rancherío’, viviendas construidas por hombre de trabajo que había arribado del norte del país, tal como pueden relatar hoy varias de las familias originarias del lugar.
  • Barrio Obrero: (Denominado Libertad después de la Revolución del ’55). Con el primer gobierno del peronismo, Coronel Suárez logró un aporte valioso al construirse, con financiamiento provincial, el primer complejo habitacional impulsado por las autoridades bonaerenses para beneficio de familias que no tenían vivienda propia. En las últimas semanas de octubre de 1954, el intendente del momento, Matías Hippener, dejaba inaugurado el primer barrio para trabajadores en Coronel Suárez, se trataba del Barrio Obrero, hoy un agradable sector urbano de la ciudad, que por aquellos años quedaba ‘en el medio del campo’, como muchos afirmaban y también hubo quienes criticaban esa elección. Las calles eran de tierra y especialmente la Brandsen, hoy Palenzona a partir de Sixto Rodríguez, que al llover siempre se inundaba, problema que se solucionó con la obra de desagües pluviales. Pero, con el paso de los años y el crecimiento que tuvo la ciudad, se constituyó en un sector valorado en los negocios inmobiliarios. La obra se inició durante la administración de otro intendente peronista, Conrado Walter, siendo gobernador Domingo Mercante y abarcaba un amplio sector comprendido dentro de las calles Juan Harriot (prolongación de Villegas) y Bautista Lacunza (prolongación de Sarmiento), entre Sargento Cabral y Moreno. El acto de entrega de llaves se realizó en lo que es hoy la esquina de las calles Palenzona y Sargento Cabral, frente a la vivienda de la familia de Augusto Hall. Las autoridades demoraron casi un año en entregar las llaves porque no había energía eléctrica para el tanque de agua y tampoco para las viviendas; al recibir cada uno sus casas aún no había luz, fue así que se juntaron todos los vecinos y pagaron la instalación del servicio, pero con medidores comunes para cada manzana. Los terrenos donde se construyó el Barrio Obrero pertenecieron a la Sociedad Rural, ya que allí funcionaba la feria de la institución; es más, la casa de la Sra. De Mandrini, ubicada en lo en la actualidad es Palenzona 887, era de la entidad ruralista, pero por expreso pedido de los adjudicatarios, con los años se logró que la Provincia le diera la tenencia de la propiedad.
  • Barrio ‘El Aragonés’: Al empresario don Petronila González bien le cabe el mote de visionario del desarrollo que tendría la población de Coronel Suárez, quien se había radicado aquí con su familia en la década del ’40. Fiel a su procedencia denominó ‘El Aragonés’ a su negocio de almacén, frutería y verdulería que había instalado en la calle Las Heras y Alem. Don Peronilo había nacido en Ávila (Aragón) en 1907 y se casó con María Cleofé Blázquez, también española, quienes llegaron a la Argentina en 1915, habiéndose conocido en el buque que los trasladó desde España. Se había radicado en Carhué, hasta que en los años ’40 se trasladan a Coronel Suárez. Fue un hombre emprendedor, tuvo iniciativas comerciales con diferentes alternativas, pero hubo una que perduró en el inconciente colectivo del suarense por facilitar a numerosas familias el acceso a la vivienda propia, además de promover el desarrollo de una promisoria barriada. Para tal fin adquirió en 1946 cuatro manzanas baldías en la periferia urbana, en el sector comprendido por las calles Monseñor de Andrea, España, Urquiza y Conturbi. Ese amplio predio luego fue subdividido, en 26 lotes por manzana. Ello posibilitó a mucha gente interesada en construir su casa, poder adquirir su lote y así fue sucediendo, hasta ir poblando paulatinamente esas cuatro manzanas, donde décadas más tarde quedó prácticamente todo edificado. Es por ello que a don Petronila puede considerársele uno de los precursores del progreso urbano en esos tiempos, si bien no todos los compradores cumplieron con las facilidades que les brindó el propietario. Don Petronila falleció en 1964, a los 56 años, sin poder completar proyectos tales como la venta de todos los lotes, tarea que quedó para su esposa, que decidió regalar algunos de ellos. El barrio se popularizó, lógicamente, con el nombre ‘El Aragonés’; al cumplirse cincuenta años de su ‘fundación’, los vecinos, por gratitud al autor de la iniciativa, tuvieron el noble gesto de testimoniar su reconocimiento en una placa que fue colocada en el pequeño mástil que hace tiempo fue construido en el cruce de las calles León XIII y Alberdi.
  • Bario PyM ‘Julio César Lovecchio’: Al festejarse el 6 de agosto de 1970, la Municipalidad incluyó en los actos oficiales del mes la entrega de 24 viviendas que estaban en construcción sobre la Avda. Gregoria Matorral. El acto se llevó a cabo el 8 de agosto y fue presidido por el intendente Julio César Lovecchio; las viviendas fueron entregadas poco tiempo después, dándose al barrio el nombre del funcionario que impulsó la construcción, don Julio César Lovecchio. El sistema de construcción, denominado Provincia y Municipio (PyM), dio lugar a un nuevo barrio, que se complementó con casas anteriores y las nuevas que se fueron edificando, en una zona que tuvo después más realce al instalarse allí el estadio y tiempo después, por iniciativa de Jorge Piaggio, el complejo deportivo, incluyendo natatorios, del Club Atlético Boca Juniors.
  • Barrio Parque: Este hermoso barrio tuvo su origen al comenzar a lotearse a principios de la década del ’70, ocho hectáreas pertenecientes a la Quinta de Bonifacino, propiedad de la sucesión integrada por la convecina Norma Bonifacino, que residía en la casa familiar, y de sus hermanos Clely B. de Gomory radicada en Mar del Plata y Nora Bonifacino de Somoza, destacada tenista de Coronel Suárez. Fueron varios los adquirentes de los amplios terrenos destinados a casas residenciales; tanto es así que el sector se convirtió en lo que su denominación indica, en un Barrio Parque, con viviendas amplias y rodeadas de espacios verdes sobre la Avda. del Libertador General San Martín, entre las calles Congreso de Tucuman y Directorio, conservándose la arboleda, incluyendo algunos frutales implantados en la quinta original.
  • Barrio Aramburu: Construido por el Instituto Provincial de la Vivienda en los finales de la década del ’70, este importante complejo habitacional de 156 departamentos, ubicados en cinco monoblocks realizados en torre con planta baja y dos pisos, ocupa una manzana completa y dos parciales, que circundan las calles entre Sargento Cabral, Hipólito Irigoyen, Moreno y Palenzona, viviendas en las cuales los adjudicatarios se vieron favorecidos por el bajo costo de las cuestas que tuvieron que pagar. Es, en cantidad, el barrio que incorporó más viviendas a la ciudad en un solo emprendimiento, sacando de la lista las recientemente construidas a partir del Plan Federal del gobierno kirchnerista. Fueron 380 las familias inscriptas como aspirantes de los deparamentos, efectuándose el sorteo de las adjudicaciones el 10 de julio de 1980, en un acto realizado en el Cine Teatro Cervantes, que presidió el intendente Raúl Pedernera y contó con la fiscalización de la escribana Julia Isabel Sanseau de Matta, mientras que el 9 de agosto del mismo año se produjo la inauguración oficial del barrio, cuando se estaban terminando cuatro de los monoblocks y atrasado el quinto y último. La entrega de las llaves de los primeros departamentos, se efectuó después, a partir de septiembre de 1980. La construcción realizada por una empresa foránea, tuvo distintos avatares, con defectos e irregularidades, producidas especialmente cuando murió su propietario y la continuó otro empresario, que fueron evidentes cuando un temporal de viento el 29 de enero de 1982 arrancó los techos de varios departamentos. La motivación del nombre quedó grabada en un monolito realizado en mampostería, con la efigie del militar y su nombre y la siguiente instrucción en una chapa de bronce: ‘Al teniente general Pedro Eugenio Aramburu, a sus virtudes de ciudadano, de soldado y de estadista, asesinado por la delincuencia terrorista subversiva, como homenaje del pueblo de Coronel Suárez en el 10 aniversario de su muerte, 9 de agosto de 1980’.
  • Barrio Norte: Esta es una zona estrictamente residencial, que comenzó a edificarse en la década del ’80, sobre la Avda. Alfonsina Storni y algunas calles internas, sector que se extiende desde la Avda. Hipólito Irigoyen hasta llegar a la línea férrea del ex Ferrocarril Rosario – Puerto Belgrano.
  • Barrio Banco Provincia: En los últimos tiempos del régimen militar, en atención al déficit habitacional existente en la ciudad –se hablaba por entonces de la necesidad de 1200 viviendas- se ejecutó en Coronel Suárez la construcción de un barrio de 40 viviendas mediante un crédito directo del Banco de la Provincia de Buenos Aires, a los adjudicatarios, previa selección por intermedio del municipio. Por eso se lo llamó ‘Barrio Banco Provincia’, construyéndose las casas a partir del 5 de marzo de 1978 en terrenos municipales que había ocupado la cancha de fútbol de Boca Juniors entre 1954 a 1975, año en que se produjo la devolución del predio situado entre la Avda. Sixto Rodríguez y calles Brown, Ameghino y la Avda. Uriburu, para dedicarlo a ese emprendimiento habitacional. Las viviendas fueron entregadas a sus adjudicatarios en forma progresiva, a partir del 15 de octubre de 1979, fecha en el cual los inspectores designados por el Banco Provincia aprueban el certificado final de obra, con lo cual un nuevo barrio se incorporó al patrimonio edilicio de Coronel Suárez, solucionando el problema habitacional a varias familias. El Bapro otorgó posteriormente un crédito hipotecario adicional a los ocupantes a fin de renovar los techos, haciéndolos de chapa para más confiabilidad.
  • Barrio ‘Domingo Moccero’ (también conocido como Fonavi): El gobierno bonaerense a través de distintos planes financió distintos grupos de viviendas que originaron nuevos barrios en la ciudad. Uno de ellos fue el originalmente denominado Fonavi, por contar con financiación originada en el Fondo Nacional de la Vivienda del que la Provincia participa y a través de ella los municipio. La necesidad de viviendas era tal que al abrirse el registro de aspirantes se anotaron 852interesados, para la adjudicación de 144 viviendas. El Barrio fue construido por la empresa del Ingeniero Enrique Asensio, con aportes del Instituto Provincial de la Vivienda, siendo entregado a los adjudicatarios en diciembre del ’90, estando ubicado en el sector comprendido por la Avda. Sixto Rodríguez, entre las calles Avellaneda Israel y Francia. De tal forma ese sector urbano tuvo un desarrollo importante, máxime que poco después se produjo el cierre pavimentado de las avenidas, abarcando el cruce entre las avenidas Uriburu y Sixto Rodríguez. Finalmente, por ordenanza 2499 del 15 de agosto de 1991 fue designado el nombre ‘Barrio Intendente Domingo Nicolás Moccero’, en reconocimiento a sus logros durante los tres períodos en que ejerció la comuna por mandato popular.
  • Villa Etchegaray: Se trata de un barrio que ha tenido su formación en la última parte del Siglo XX y que debe su denominación al propietario original de los terrenos donde se levantaron la mayoría de las viviendas allí existentes. En la actualidad, este es el sector que más ha crecido, a tal punto que unió la ciudad a la Ruta 85 y es por ello que ya fue aprobado por el Concejo Deliberante el proyecto para construir una calle colectora y que llevará por nombre ‘Arturo Humberto Illia’.

 

Conclusión

Pueden quedar fuera algunos sectores de la ciudad sin haber sido contemplados en esta muy apretada síntesis, que podría haber incluido anécdotas e historias de los vecinos más antiguos de cada sector, pero al menos en esta oportunidad el objetivo es presentar a la comunidad cómo fue creciendo Coronel Suárez y en virtud del trabajo de quienes lo hizo.

Por tal razón, y aunque ninguno de ellos haya adoptado un nombre propio determinado, no podemos cerrar esta historia sin hacer referencia a la única entidad cooperativa que construyó viviendas y colaboró a paliar el déficit que siempre evidenció la ciudad, fruto de su pujanza y el imán que fue para los habitantes de distritos vecinos.

La referencia concreta es a Covisuar, la Cooperativa de Provisión, Obras, Servicios Públicos y Viviendas de Coronel Suárez Ltda. y de la cual el dirigente que más exposición pública ha tenido fue y es Rubén Lambrecht.

Podría afirmarse que en la actualidad la Cooperativa de Viviendas ha superado la construcción de 500 viviendas, en sus casi 30 años de existencia, ya que fue creada un 30 de marzo de 1979, siendo inscripta en el año 1971 en el Registro Nacional de Cooperativas, bajo la matrícula Nº 8990.

Dejando de lado decenas de obras importantes realizadas en la ciudad y la región, nos referiremos sólo a la contribución que ha hecho la entidad a la urbanidad de la ciudad; Por tal razón, los complejos de viviendas construidos en su historial de Covisuar dieron lugar a la formación o consolidación de nuevos barrios suarenses y son los siguientes:

  • En 1979, 40 viviendas por mandato de la comuna suarense y con un crédito del Instituto Provincial de la Vivienda.
  • En 1992/93, 29 viviendas por mandato de la Asociación Mutual del Sindicato de Trabajadores Municipales, en terrenos próximos a la unidad fabril de Indular Manufacturas SA.
  • En 1993, 35 viviendas por mandato de la Asociación Mutual ‘6 de Agosto’ de la Asociación Empleados de Comercio de Coronel Suárez, ubicadas en su primera etapa en las calles Las Heras y Roque Saenz Peña, con financiación del IPV.
  • En 1993, 35 viviendas encaradas por la propia cooperativa, en una primera etapa, en calles 25 de Febrero y Grand Bourg, con financiación del IPV. La segunda etapa, otras 35 viviendas, se construyeron en 1994.
  • En 1995/96, 42 viviendas, en una primera etapa, por mandato de la Asociación Mutual del STM, en calle Mar del Plata y Monseñor de Andrea, detrás de la cancha del Centro Blanco y Negro
  • En 1997/98, 20 viviendas propias, lo que constituyó la tercera etapa del Covisuar.
  • En 1999, 50 viviendas en el denominado Barrio Diagonal, sobre calles Juvenilla y Monseñor de Andrea, financiado por el IPV.
  • En el 2000, 52 viviendas en el Barrio Alfonsina Storni, construidas sobre la avenida que da nombre al mismo entre Juvenilla y Sáenz Peña.

Finalmente, en esta síntesis hay que dejar reflejada la construcción de 594 viviendas a través del denominado Plan Federal, que entregó en un acto realizado en el Centro Blanco y Negro el presidente de la Nación Néstor Kirchner, el 7 de junio de 2007, junto al intendente Ricardo Moccero, que sin lugar a dudas significó el mayor emprendimiento habitacional que se haya realizado en el distrito, habiéndose construido las viviendas en diferentes lugares de la ciudad y en los pueblos del distrito.

Han transcurrido 125 años y Coronel Suárez sigue evidenciando un constante crecimiento, fruto de la pujanza de su gente. Es por ello que se augura un continuo progreso…