Micro Histórico - Ocurria hace un siglo. Un político mataba un periodista y la Justicia dijo que fue en legítima defensa

Micro Histórico - Ocurria hace un siglo. Un político mataba un periodista y la Justicia dijo que fue en legítima defensa

Podés también escuchar este artículo:

 

Fue cuando José Cándido Techera, utilizando un cuchillo y un arma de fuego, termina ultimando al periodista Oscar Stock, del diario porteño ‘La Unión’, después de haberle pedido explicaciones sobre ciertas publicaciones en su contra, al momento de haber sido comisionado de Coronel Suárez.

En otras ocasiones nos hemos ocupado del hecho policial histórico que tuvo como protagonistas a un recién reemplazado comisionado municipal y un periodista opositor, en el cual éste último muere a manos del político que le efectuó un disparo de arma de fuego. La historia política indica que el hombre de prensa había sido muy incisivo con el accionar de gobierno del líder conservador, todo a través de las páginas de un periódico que se editaba en Capital Federal y circulaba en la ciudad y se llamó ‘La Unión’, de extracción anarquista y que lamentablemente no se conservan ejemplares del mismo.
El hecho se registró el 24 de mayo de 1918 frente al por entonces edificio del Correo (ubicado en el esquina de Lamadrid y Alsina), al mediodía, a pocos días de haber dejado por última vez el comisionado José Cándido Techera el despacho municipal, se encuentra con el periodista Oscar Stock, de reciente radicación en la ciudad, quien mantuvo un intercambio de palabras con el político y éste lo última con un disparo.
La crónica que publicó el semanario ‘El Fiscal’ en aquel momento expresaba que “encontrándose ambos contendientes en la esquina del Correo, el Sr. Techera le había recriminado un suelto publicado por ‘La Unión’, el cual según el político desvirtuaba y calumniaba acontecimientos y personas. Stock le habría respondido en forma descortés y entonces Techera con un cortaplumas le cortó el rostro a Stock, quien acudió a una pistola Brown y disparó dos veces, sin que salieran los tiros. Simultáneamente, Techera, al verse agredido de esa manera, sacó también su revólver e hizo fuego contra el periodista, hiriéndolo sobre el costado derecho a la altura del hígado. El resultado de la herida fue que Stock cayó al suelo y falleció pocos minutos después en el consultorio del Dr. Berra, donde se practicó una operación”.
Manifestaba ‘El Fiscal’, de tinte oficialista, que “las causas y consecuencias del hecho son comprensibles”, mientras que agregaba que “José Cándido Techera es un hombre de arraigo y antiguo vecino de este pueblo, es justamente respetado por todo el vecindario, y apreciado por sus relevantes cualidades de carácter y prendas personales”.
Exteriorizaba el periódico que “radical de convicciones, fue sacado de su vida laboriosa a instancias de sus amigos, llevado primero a la presencia del comité y posteriormente al cargo público, que aceptó apremiado por sus amigos y correligionarios. En su puesto de comisionado, dedicó a sus funciones las solicitudes del hombre íntegro y bien intencionado”.
Agregaba que había sido “un organizador, un constructor, honrado y progresista administrador de los bienes colectivas”, aunque señalaba ‘El Fiscal’ que “las ambiciones personales que sobrevienen al triunfo en el orden local, con sus maquinaciones y calculados egoísmos, hicieron que el Poder Ejecutivo actual reemplazara a Techera con un comisionado que había propuesto el Dr. Salvador Patané, constituido en caudillo de la fracción adversa al viejo radicalismo que representaba indirectamente José Cándido Techera”.
Culminaba la nota periodística diciendo que “influenciado por aquella fracción, quizá el Gobierno provincial ni siquiera dio las gracias de cortesía protocolar al Sr. Techera”.

 

Y la Justicia, ¿qué hizo…?

Hasta acá la historia que se conocía, pero qué pasó con José Candido Techera, quien había dado muerte a un periodista que no coincidía políticamente con él. ¿Fue condenado? ¿Estuvo detenido?
No, los diarios de la época indican que fue demorado, pero pasó todo el proceso judicial en libertad y, precisamente, fue beneficiado con el sobreseimiento, tal como lo grafica el fallo que se conoció a fines del mes de agosto del mismo año, 1918.
El documento judicial fue publicado, en forma íntegra, por ‘El Fiscal’ con su edición del 31 de agosto de 1918 y sabiendo cuál era la actitud de la Justicia en aquellos años, donde la política tenía más influencia que en la actualidad y ningún hecho de sangre con tinte político era condenado, es que a cien años de los hechos recordaremos algunos de los conceptos que tuvo en cuenta el juez Dr. Chapetón para sobreseer a José Cándido Techera.
El Juez desarrolla los hechos tal como ya se los describió, pero resalta que “conducida la víctima al consultorio del Dr. Berra, por el empleado de policía Sobredo y desprendidas las ropas, se le encontró (a Stock) en la cintura en el pantalón un revólver chico, niquelado, en presencia también del Dr. Salvador Patané y de los agentes Mateo y Olivera, el cual tenía de su carga de cinco balas, dos picadas en el fulminante”; es decir, que habían sido martilladas por el arma.
Ahora bien, vayamos a los que transcribe el Juez de lo que afirma Techera y esto es que “encarándose con él (por Stock), le llamó la atención de que los artículos (publicados en ‘La Unión’) eran calumniosos, pidiéndole Stock que precisara que parte de ellos consideraba así, indicándole como consecuencia el prevenido las partes pertinentes, a lo que Stock contestó de un modo despectivo ‘que no sabía leer’ y a una invitación de Techera de acompañarlo a su casa para leerlos allí, Stock refutó que no había necesidad por cuanto llevaba un recorte consigo, el cual sacó del chaleco y le entregó a Techera para su lectura, señalando entonces este las partes que conceptuaba difamantes, diciéndole Stock nuevamente que no sabía leer y Techera a su vez que en tal caso aquel no sabía escribir y seguida de estas palabras, Stock agregó: ‘que no voy a saber escribir c…’, terminando con esa expresión injuriosa y haciendo un paso atrás, sacó de la cintura un revólver chico niquelado con el que le apuntó a la cara, martillando el gatillo, no haciendo fuego y simultáneamente éste (Techera) sacó un cuchillo que llevaba en la cintura con el que aplicó a Stock un golpe en la cara y como éste seguía apuntándole, con su mano izquierda sacó su revólver con la sola intención de intimidarlo y con la precipitación que lo hizo , influyendo un tanto su estado nervioso y la falta de dominio de esa mano, el gatillo hizo fuego y sonó un disparo que hirió a Stock, pues vio que éste se desplomaba, conservando el herido el arma en la mano, levantándola y que cuando ya estaba en el suelo… Stock guardó el revólver en la cintura”.
Esta última situación es la que habría utilizado el Juez para no condenar al político suarense, a quien la ira le hizo pasar un mal momento, porque todos los conceptos indican que se trataba de una muy buena persona.

 

Lo que dijeron los testigos

Hubo tres testigos que no declararon a favor del ex comisionado, pero el Juez se ocupó de desvirtuar las expresiones de estos vecinos.
Por caso Julio Beltrán dijo que “no pudo ver si fue herido ni si esgrimía arma alguna, pues lo tapaba el cuerpo de Techera y la ochava del Correo, donde el testigo estaba, pero vio que simultáneamente con el tajo, Techera llevaba las manos a la cintura, sintiendo una detonación en el momento que retrocedía por precaución para guarecerse tras la ochava del edificio”.
Por su parte, el testigo Natalio Machado manifestó ante el Juez que sintió cuando Techera pronunciaba una expresión injuriosa, le vio sacar el cuchillo y pegar un tajo en la cara con la mano derecha y enseguida el tiro, aunque sin asegurar con que mano hizo este último movimiento, pues se puso enseguida detrás de su caballo, dando Techera la espalda al testigo y que en ninguno de los momentos del incidente le vio arma alguna a la víctima”.
Un tercer testigo, Alberto González, declaró que “sintió un tiro, se dio vuelta y corriendo hacia el lugar vio en el suelo caído a Stock y aseguró que no tenía ningún arma en la mano”.
Leopoldo Tietze oyó que Stock le decía a Techera ‘usted no sabe leer’, a lo que éste respondió con una expresión injuriosa, contestando aquel con análoga expresión. 
Un quinto testigo, Valerio Acosta, aportó entre otras cosas que “le sorprendió la actitud de Stock que después de decirle un término injurioso a Techera, hizo un paso atrás y sacó de la cintura un revólver niquelado con el que apuntó al ex comisionado suarense”, siendo éste vecino el que aseguró que después del disparo “Techera fue hacia la esquina, retirándose como cuatro metros del lugar, teniendo en su mano izquierda el revólver y al volver su vista hacia el lugar del hecho vio que estaba caído, próximo al cordón de la vereda, Stock, observando que en ese momento este guardaba en la cintura el revólver que antes había esgrimido”.
Como se desprende de las declaraciones, uno sólo de los testigos coincide con la versión de Techera, que es la que aceptó definitivamente el Juez Dr. Chanetón.

 

Los argumentos del Juez

Después de describir los argumentos de los testigos, el Juez expresó en el fallo que “no obstante tratarse en este caso de un sobreseimiento, es al resolver sobre su mérito o al dictarse sentencia sin distinción de situaciones que deben los jueces ponderar la fuerza probatoria de los testimonios a sus inhabilidades con arreglo a los preceptos legales y principios de la sana crítica”.
Sólo con este párrafo el Juez estaba justificando lo que en definitiva iba a hacer, sobreseer a José Cándido Techera por no tener la obligación de merituar los testimonios y poder actuar por propia intuición. Por lo tanto, expresa que tanto Machado como Tietze y González “incurren en contradicciones tan manifiestas que hacen inhábiles y con falta de veracidad la fuerza probatoria de sus declaraciones”.
Por ejemplo, el Juez toma como veraz lo que le expresó al Dr. Patane el testigo Machado, “que el tiro lo hizo Techera con la mano derecha y el tajo con la izquierda, relato que el testigo niega haberle hecho, para decir enseguida, que sí se lo había dicho dos o tres días después del suceso”.
Además, el Juez inhabilita el testimonio de Machado porque le cree a Acosta y Altisench, quienes pese a no haber visto el desarrollo integral del incidente manifestaron ver a Stock sacar el arma de fuego.
Sobre la actitud de Stock el Juez expresa en el fallo que “nada presume si ese acto era para iniciar un ataque por su parte o para repeler la agresión que la víctima pudo muy bien haber iniciado ya cuando los testigos vieron a Techera”.
El Juez agrega en su fallo que “la circunstancia de habérsele encontrado a la víctima un revólver chico, niquelado, entre sus ropas, con dos balas picadas en el fulminante, es un hecho innegable, picaduras cuyo tiempo no ha sido posible establecer por peritaje, viene tal hecho a establecer la presunción de que la víctima hizo indudablemente uso del revólver, no siendo posible otra solución legal que la que impone la concordancia fehaciente de esos dos testimonios corroborantes de confesión, que como se expresa afirman uniformemente, que de parte de Stock partió la agresión que dio margen a justificar la defensa. Esta justificación es indudable, pues si bien pudiera argüirse que la circunstancia de haberse usado cuchillo y revólver pareciera no legitimar la defensa, debe tenerse siempre en cuenta que en situaciones puramente de hecho como son las referentes a la defensa de la persona, el principio dominante y universalmente admitido en esta materia es como la enseña Groizard: que el derecho de defensa comienza con la agresión y concluye donde la agresión concluye, de modo que lo que basta a contener el acometimiento es lo que constituye la legitimidad, el límite propio y natural de la defensa”.
Agrega el magistrado que “el empleo por parte del prevenido de dos armas distintas se explica legalmente por la necesidad de hacer cesar el acontecimiento del agresor, por cuanto al echar un paso atrás la víctima se ha distanciado ya de su victimario, presentándole entonces el flanco derecho en actitud de combate, como vendría a probarlo la herida del costado del mismo lado”.
Por lo expuesto, en muchos casos situaciones un poco rebuscadas por cierto, es que el juez Dr. Chanetón sobresee definitivamente la causa respecto a José Cándido Techera por el delito de homicidio en la persona de Oscar Stock, “en virtud de haber obrado amparado por la eximente de legítima defensa, declarándose en consecuencia que la formación de esta causa no perjudica su buen nombre y hallándose el prevenido en libertad por falta de mérito”.