Sífilis: Una enfermedad vieja con una triste vigencia

Sífilis: Una enfermedad vieja con una triste vigencia

Organizado por la Asociación de Profesionales y Trabajadores de la Salud de Coronel Suárez (APTS) con el auspicio del Comité de Docencia e Investigación del Hospital Municipal, el sábado último, se realizó la primera Jornada de Infectología, que capacitó a más de un centenar de profesionales de la salud de Coronel Suárez y de la región.

En conferencia de prensa, la Dra. Soledad Firpo, en su calidad de presidenta de la APTS, resaltó la presencia de la destacada infectóloga, la Dra. Silvia González Ayala.

En el inicio del contacto con los medios de comunicación, abordó la problemática de la Sífilis, la cual siendo una enfermedad vieja aumentaron los casos en forma considerable en los últimos años y provoca graves consecuencias a los niños que nacen de madres infectadas.

La Dra. Silvia González Ayala dijo que “cuesta vidas y es mucho el daño que sufre quien sobrevive, en el caso de los niños va a tener dificultades de aprendizajes”.

Agregó que “la sífilis siempre estuvo, siempre, pero con un número de casos, notablemente menor. La sífilis era el terror de nuestros abuelos y bisabuelos, porque no tenía tratamiento” y dijo que “a partir de la vinculación entre el SIDA y la muerte, la sífilis también se controló por la utilización de métodos barrera para eliminar la posibilidad de contagio del SIDA”.

“Pero, 1998 es un año bisagra, cuando empezó a haber drogas muy potentes y ni hablar, en este último lustro. Entonces, dejó de haber relación entre el SIDA y la muerte; hoy la persona infectada con HIV vive lo mismo que una persona no infectada y con calidad de vida”, indicó la Dra. González Ayala, quien añadió que “con todas esas drogas se logró tener carga viral no detectable, el virus no sigue trabajando en el organismo, no sigue produciendo daño. ¿Esto que trae? La liberación. Se ha perdido el uso del preservativo, esa es la realidad. Por eso aumenta sífilis y aumentan todas las infecciones de transmisión sexual”.

Seguidamente, la profesional hizo referencia a la liberación sexual que se produjo en el último tiempo, en donde los contactos ocasionales son habituales. “A veces, no saben quién es el papá porque fue esa relación casual a la salida de la disco, o que pagan la entrada a la disco prestando el servicio sexual”, dijo.

Dejó en claro que estas cuestiones tienen un principio de solución a partir de una adecuada educación sexual, que se inicia en el hogar y prosigue en las escuelas. “Trabajar en educación para la salud, que se cumpla la ley de educación sexual en las escuelas, cosa que no pasa. Es una vergüenza que, a 40 años del SIDA y 30 años de la sanción de la ley, todavía no tenga vigencia efectiva, porque sigue el tabú: ¿cómo el maestro o el profesor le va a hablar a mi hijo de sexo? Y después en la casa no se habla de sexo. Sigue siendo un tema reprimido. Entonces, hay que trabajar, fundamentalmente con educación para la salud de manera horizontal y después, la consulta oportuna”, indicó la Dra. González Ayala.

¿Qué falló en el Estado y en la sociedad, para que el uso del preservativo se caiga?, se le preguntó a la profesional y fue contundente: “La educación”, dijo, para añadir sobre la aplicación efectiva de la ley de educación sexual integral, dijo que “estas son decisiones políticas; en la provincia de Buenos Aires, la ley de educación sexual en las escuelas, se reglamentó cuando era directora de escuelas, Gianetasio, allí está la ley. Nosotros trabajamos, fuimos puestos en comisión, para trabajar en el diseño de la currícula. De esa ley, lo que había que enseñar. Hace 30 años, en Provinicia. ¡Nunca tuvo vigencia efectiva! Y hasta ahora, seguimos igual, y seguimos con esa discusión, que es cavernícola, de quién enseña educación sexual. Todavía está ese ping pong inútil, que daña la salud, compromete al futuro. Eso que decimos, que el niño es el futuro, hagamos realidad, porque ese niño y adolescente va a tener futuro, si le damos salud y educación”.