Apenas el 14 por ciento los jóvenes obtiene un título universitario

Apenas el 14 por ciento los jóvenes obtiene un título universitario

10/05/2021 - Casi el 86% no avanza de la escuela secundaria. Los datos, que marcan un empeoramiento año tras año, ratifican la importancia del nivel educativo a la hora de conseguir un empleo de calidad.


El 85,8 por ciento de los jóvenes de entre 25 y 29 años no puede avanzar más allá del nivel secundario y los graduados universitarios apenas pasan del 14 por ciento.

Ambos indicadores corresponden al primer semestre de 2020, cuando la cuarentena estricta y la suspensión de las clases presenciales por la pandemia imperaban en el país. Y ambos reflejan un deterioro con respecto a 2017, cuando ya la educación argentina disparaba preocupantes señales de alarma.

Esta vez, la advertencia sale del Centro de Estudios de la Educación Argentina (CEA) de la Universidad de Belgrano, que dirige Alieto Guadagni.

Por fríos que parezcan, los guarismos dicen algo más sobre esa gran masa de jóvenes que o no van más allá del secundario o no llegan a concluir sus estudios superiores. Y es que el desempleo es mayor entre quienes tienen un nivel educativo más precario.

Tal lo pone en evidencia el informe titulado “el máximo nivel educativo alcanzado por los habitantes de 31 aglomerados urbanos del país” (entre los que se encuentra el Gran La Plata). El análisis lleva la firma del investigador del CEA, Francisco Boero, quien se basa a su vez en datos que surgen de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

De esas cifras, pertenecientes a la primera mitad del año pasado, se desprende que el 28,8 por ciento de los jóvenes de 25 a 29 años no tiene más que la Primaria, mientras que el 85,8 por ciento no puede avanzar del nivel secundario y sólo un 14,2 por ciento consigue un título de grado.

La cantidad de graduados universitarios empeoró en tres años. Pues se pasó del 15,1 por ciento de egresados de entre 25 y 29 años en 2017, al 14,2 por ciento en 2020: de una población total de 2.139.620 jóvenes, sólo se gradúan 304.790.

Lo cual es preocupante, advirtió Boero, porque “la importancia del nivel educativo para el acceso al empleo es cada vez mayor” y “a medida que aumenta el nivel educativo disminuyen las probabilidades de ingresar a la desocupación”.

Siempre con base en las estadísticas del Indec, el investigador apunta en su análisis que la desocupación es mayor entre aquellas personas con secundario incompleto o que alcanzaron hasta la Secundaria, y menor entre quienes completaron el nivel universitario.

Pues, al comparar los niveles de educación alcanzados por ocupados y desocupados, se observa que entre quienes tienen un título universitario casi el 25 por ciento cuenta con empleo y esa cifra se reduce al 11,3 por ciento cuando se trata de la población desempleada. Es decir que hay mayor presencia de profesionales entre quienes poseen un empleo que entre los desocupados.

En cambio, los desempleados ascienden al 42,5 por ciento (frente al 39,9 por ciento de ocupados) en las personas que alcanzaron hasta el secundario completo y al 46,2 por ciento (versus el 35,2 por ciento de empleados) entre quienes no finalizaron la Secundaria.

Por eso, subrayó Boero, “es importante que los futuros jóvenes mejoren los niveles actuales de graduación universitaria para así poder acceder a más empleos y de mejor calidad”.

Más severo fue el horizonte trazado por el titular del CEA: “Nuestro sistema educativo avanza hacia la consolidación de un modelo socialmente regresivo, situación que se agrava por esta pandemia global, que afecta más a los alumnos de los barrios más humildes, que tienen menos acceso a los recursos tecnológicos para reemplazar el obligado cierre de las escuelas”, alertó Guadagni.

“El nivel educativo se transformó en la llave de acceso al empleo productivo”, consideró el economista y, si bien aceptó que “un alto nivel educativo no asegura un buen empleo”, lo cierto es que “un bajo nivel garantiza un mal empleo o bien la desocupación estructural”.

En ese línea, Guadagni pidió implementar “una política educativa de calidad y con inclusión social, para asegurar la igualdad de oportunidades”. Pues, remató, “sin buena educación para todos, la justicia social es una ilusión”.

(Fuente: El Día)