Caída de Maduro en Venezuela - “Si bien es el inicio, se arrancó y ya no hay marcha atrás”

Caída de Maduro en Venezuela - “Si bien es el inicio, se arrancó y ya no hay marcha atrás”

06/01/2026 Luego de la intervención militar directa por parte del gobierno de los Estados Unidos (que incluyó bombardeos en Caracas y otras zonas estratégicas) el último 3 de enero, operación durante la cual Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron capturados y extraídos a Nueva York para enfrentar cargos federales del 2020 por narcoterrorismo y tráfico de drogas; 233 mil venezolanos con residencia permanente y 25 mil con residencia transitoria en nuestro país se ilusionan detrás de un acontecimiento que conmocionó al mapa político mundial y podría significar el fin del régimen chavista. Aldo Brusadin y su familia forman parte de esa ciudadanía que se exilió a la Argentina en mayo de 2019. El testimonio en primera persona de Brusadin para LU36 RADIO CORONEL SUÁREZ configura el real valor de la esperanza, la resiliencia y la dignidad del ser humano en situación de extrema necesidad.

Ante la obviedad de la consulta que surge con la salida de Nicolás Maduro (en el poder desde 2013) de territorio venezolano, Aldo Brusadin, contador público de profesión, casado con Ymelda Tovar, y padre de dos hijos; responde acerca de las emociones que por estas horas embargan a su familia: “Con alegría en líneas generales. Si bien es el inicio, se arrancó y ya no hay marcha atrás”.

Brusandin destaca que el gobierno destruyó el aparato productivo del país y “la vida de las personas que nacimos ahí y de las que no”.

Nacido en Carabobo, una población situada a unos 30 km de la capital de la provincia, Valencia, a 140 km aproximadamente al oeste de Caracas, en el lado Occidental, conoció a Ymelda en el año 98, se casaron en el 2004 y tuvieron dos hijos.

Acerca del comienzo del colapso que derivó en la decisión de emigrar, Brusadin recuerda que empezaron a escasear productos de manera crítica: “El día de mi cumpleaños, en 2016, le pedí a mi mujer que me haga una torta y me respondió que si conseguía leche me la haría. Caminé 10 almacenes con la plata en la mano y no la conseguí. Recordé entonces algo que me había advertido años antes el padre de un compañero de secundario cubano que afirmó: Nadie que está cerca de Fidel Castro es bueno”.

Ese grave desabastecimiento se hizo sentir desde el 2013 en adelante. Fue entonces cuando la idea de partir fue tomando forma en la mente de Aldo, inicialmente no compartida por su esposa que pedía cautela. La hiperinflación -que llegó a superar el 1000 % anual- terminó por decidir a la familia de que emigrar era la mejor opción. Ya sin ahorros en 2017 “no hubo más nada que hacer. Quedamos sin nada” dice Aldo.  

Lo que siguió fue la venta la casa. En ese momento sus hijos tenían 3 y 6 años. El mayor, con autismo. Una condición neurológica que fue determinante a la hora de seleccionar el país receptivo ya que Argentina, junto a México y Venezuela (paradójicamente, agrega el entrevistado), están más a la vanguardia que el resto de Latinoamérica en tratamientos y estudios que Europa realiza.

Terminó de confirmar la elección el hecho de que Argentina tiene una política migratoria sin trabas legales que pudieran propiciar una deportación.

La familia llegó a Bahía Blanca a trabajar en una empresa de calzado que buscaba un venezolano para su departamento administrativo, del grupo Morgado. Por esa razón inicialmente se radicaron en Huanguelén. Aldo allí trabajó dos años hasta regresar en busca de una mejor oferta administrativa a Bahía Blanca, ciudad donde vive actualmente con su esposa Ymelda Tovar, Lic. en Educación, y sus dos hijos.

 

El ansiado regreso… si las condiciones son favorables

De volver a su país, señala que las condiciones deberían ser mejores. Y es que, Brusadin dejó atrás un equipo de trabajo en una empresa líder en venta de café a nivel nacional: “Si alguno me dice que reactivan la empresa, evalúo que ofrecen para regresar”, dice expectante.