Cruce en avión desde Río Gallegos a las Islas Malvinas
05/05/2026 En el marco del 92º aniversario del Aeroclub Coronel Suárez entrevistamos a Alberto Ovejero, piloto de Coronel Pringles que en los años 2014 y 2024 realizó vuelos a las islas. Nos cuenta su experiencia.
1º viaje en 2014.
Un placer, contártela. Es un orgullo, porque, si bien fue una locura, fue una aventura bastante linda. Fuimos en el 2014 la primera vez. El vuelo surgió como una idea muy loca. Habíamos ido con unos amigos a Ushuaia, y cuando volvíamos, que es un vuelo directo a Comodoro Rivadavia, de golpe no vimos la tierra. Y uno dice: estamos casi a mitad de camino de Malvinas, y ahí quedó la semillita. Y meses después decidimos hacerlo. Se planificó todo y gracias a dios lo pudimos realizar.
Eramos bastante conscientes del riesgo que afrontábamos, porque con un solo motor volar unas 440 millas náuticas, y más que una parte que te quedás sin ningún tipo de comunicación, no hay nada, es mar, mar, mar. Vos decís, el motor este se le ocurre pararse o cualquier cosa y listo. Nos ayudó mucho la marina ese primer viaje en el 2014, que nos dieron una balsa, nos dieron un curso de supervivencia, nos dieron los trajes antiexposición.
Nos fuimos a Río Gallegos, y de ahí partimos con ayuda meteorológica de la marina, que tiene una base en Río Grande, y permanentemente cada 2 horas una meteoróloga nos iba diciendo, hoy no pueden. De hecho, los 2 primeros días que habíamos planificado no pudimos ir.
Clima muy cambiante.
El clima es muy cambiante, cada 15, 20 minutos pasa un sol como el que tenés ahora y a la media hora está nevando. Así que, imagináte durante la guerra lo que ha sido eso. Nosotros fuimos en noviembre, imagináte eso en el mes de mayo, hasta que un día nos dijeron, ahora tienen clima para ir, nos asistieron los chicos del aeroclub de Río Gallegos, los Armida, mucha gente de ahí que realmente maravillosa. El resto de la planificación, hablé con la gente de la aviación civil de las islas por mail.
La verdad que muy amables, no puedo decir nada. Uno se traga los sentimientos, el dolor y las cosas que lleva dentro, de lo que vivimos con el tema de la guerra. Pero bueno, la verdad que es mientras respetes, ellos son muy respetuosos. Y así fue como como una mañana, a las 6 y media de la mañana subimos y nos fuimos. Y, de golpe, te quedás sin comunicaciones con nadie. Nadie, no te escucha como Comodoro Rivadavia, que es la FIR que nos controla dentro del espacio aéreo argentino, y después en las islas que tienen su control, que lo manejan todo la parte militar. No tenés comunicación. Así que son los momentos de angustia ahí, todos mudos, calladitos, hasta que de golpe empezás a escuchar que ellos te están llamando, y ahí cambia el humor.
Llegada a Malvinas.
Y después, ves las primeras islas es muy fuerte. Que es la Gran Malvina, llegás a la mitad del recorrido ya dentro de las islas, que es San Carlos, el estrecho de San Carlos, donde desembarcaron los ingleses durante la guerra, y después te queda la otra mitad, que es para llegar a Puerto Argentino, que es el extremo este de las islas. Está justo en la otra punta. Y la verdad que la atención fue excelente, nos esperaban. Es como una gran aldea, Es como un pueblo gigante de 2900 habitantes, no hay más.
Todo se conocen, todos saben quién viene, saben si sos bueno, si sos malo, si sos de River, si sos de Boca. Saben todo. Así que te imaginás que cuando llegamos, no les sorprendió nada, nos esperaba un taxi para ir hasta el centro, porque el aeropuerto estará a unos 6000 metros de lo que es el caserío de Puerto Argentino. Nos instalamos en la casa de una señora que nos cobraba en su momento 40 libras. Estoy hablando del viaje del 2014.
El primer viaje. La verdad que fueron muy amables, al principio, un poco duro, marcan una distancia, pero con respeto. Cuando vieron que éramos gente no conflictiva, educada y todo lo demás, éramos 4, ahí cambió todo. El trato cambia, te tratan bien, te saludan en la calle porque nos quedamos como 4 días, porque el clima no nos dejaba volver. El clima es muy, muy áspero, muy áspero.
2º viaje en 2024.
En el segundo viaje tardamos 4 horas, 5 para llegar, a la vuelta, 4 horas, la primer en el primer viaje había menos viento en contra, 3 horas 50 minutos, y en el segundo a la vuelta fue de 4 horas y media. Y el combustible, que ya se empieza a jugar, hay que llegar al continente con combustible. Lo dramático es que con estos aviones los puntos de no retorno lo alcanzás muy rápido. Si yo llegara hasta las islas y aunque sea la punta de la isla y me encuentro con que las islas no están en condiciones, cambio el clima, no puedo aterrizar, no puedo volar. O si vuelvo, vuelvo con el olor, porque vos después tenés viento en contra.
Fue una reafirmación que por ahí estuvo, hoy mirándolo a mi edad y todo, digo, estuvo de más, no tenía nada que probar, pero salió todo perfecto. Un poco de angustia tuve, la noche antes me acuerdo, ya 2 días cancelado el vuelo porque las condiciones meteorológicas no daban. Nos llama al meteorólogo a las 10 de la noche, que de Comodoro Rivadavia, donde Daniel Wirtz, un tipo espectacular experto en esos climas, nos dice, muchachos, tienen para mañana, no me acuerdo si los miércoles, tienen entrada entre las 10.00 las o 12.30 hs., porque después baja una niebla del norte que va tapar toda la isla. Hicimos nuestro conclave y dijimos, listo, nosotros a las 9 de la mañana tenemos que estar en vuelo para entrar dentro de esa ventana.
Pasada 4 horas, eran las 12, 12 y media, llegamos a las islas y veías la niebla, veías el Monte Harriet, el Monte Kent, lugares simbólicos donde se combatió, los veía salir las puntitas por entre las nubes. Tengo la foto, que si te interesa algún día te las mando, y veía las puntitas. Y para el sur, nosotros volamos de oeste a este, para el sur todo despejado. Pasamos por la base, lo que era Goose Green, lo que era Darwin, donde está el cementerio, todo eso, todo despejado, pero nuestra izquierda todo se iba tapando. De hecho, cuando llegamos a Puerto Argentino, que nos da el control, que lo maneja la parte militar, con la torre de Puerto Argentino.
La de Puerto Argentino es como cualquier aeroclub, nada más que hay unas torreras. Si te dice, sí, se ha autorizado a descenso a discreción, bajen. Veíamos la niebla a unos 1500 metros. La niebla era como un manto, aterrizamos y a las 45 minutos todo se tapó.
Recorrida por las Islas Malvinas.
Allá hay un chico que se llama Sebastián Escoda, es un argentino que está, casi estaba casado con una kelper, y vive allá en las islas, y se dedica muchas veces a llevar al argentino. Lo conocimos en el primer viaje, le caímos bien, terminamos tomando mate, después te cobran. Ya después, al segunda día, ni nos cobraba. Porque se divertía con nosotros. Y realmente nos llevó a distintos lugares, ya al llegar al cementerio, llorás desde que llegás hasta que te vas. Y después, ver los lugares que muchos están tal cual. Vos vas y ves las trincheras con zapatillas Flecha, cepillos de dientes, al lado ves las marcas de los bombazos que tiraban de artillería naval, o los cañones de 155 que tiraban los ingleses que venían del lado de San Carlos.
Muchas cosas hasta igual, los piés de ametralladora o donde estaban los morteros, están las chapas de los morteros, están la parva de municiones de alguna máquina, ha estado tirando. Este segundo viaje, nos fuimos a Tumbledown, donde se peleó el último día, el 13 de junio. Y ver las trincheras y la piedra molida de donde pegaba la artillería inglesa, y vos decís, acá falta un pedazo de piedra, y ves las astillas, y ves los lugares donde se atrincheraban las tropas argentinas. Las cocinas, están tal cual, por supuesto, todas oxidadas con el escudo de la marina, salvo lo que es el acero inoxidable, que está impecable, y te produce un una sensación como de angustia. Y vos estás tragando saliva todo el tiempo porque es muy fuerte.
Y te impresiona la distancia, esa fue la la sensación que me llevé esta vez. Tuvimos ahí en, por ejemplo, en Tumbledown, en Wireless Ridge. Y de golpe miraba para atrás hacia Puerto Argentino, hacia el este. Puerto Argentino está 6000 metros, 7000 metros, 70 cuadras, 80 cuadras. Y miro a la derecha y a menos de 2000 metros estaba Monte Longdon.
Entonces, veias Monte Longdon y hacías 4000 metros más y adelante tenías el Cerro 2 Hermanas. Y decís, pero ¿cómo estás tan cerca acá? Y te impresionaba eso. Es decir, no era que nos imaginamos batallas aisladas en algún lugar. No, estaba todo todo ahí, y en esos rocas que sobresalen, sobre esos valles, era donde Monte Longdon, Tumbledown, Wireless Ridge, son como salientes y cerros, muy parecidos al paisaje acá a Sierra de la Ventana, un tipo donde se atrincheraban y ofrecíamos resistencia al avance inglés.
Estadía.
Estuvimos 4 días, 5 días, no daba para mucho más. Recorrimos todo, las islas de ir de la capital, de Puerto Argentino, a San Carlos agarrás un camino, hacés 30, 40 kilómetros, estás en la base de Mount Pleasant, que es la base de donde están las tropas inglesas, que no se mezclan con la población civil, ya tiene su base ahí. Seguís derecho unos 20, 30 kilómetros más, unos 50, 60 y 50 kilómetros de Puerto Argentino, está el cementerio, Darwin, Goose Green, y ya te chocás con el estrecho de San Carlos.
Doblás hacia la derecha, como hacia el norte, hay un camino que en 15, 20 minutos estás en San Carlos. Creo que son 75 kilómetros que hay desde San Carlos hasta Puerto Argentina.
Avión Cessna 182.
El avión es un Cessna 182, que tiene una sola característica, lo eleva por ahí sobre algún otro, es que tiene motor de 285 caballos, que no son los que vienen originales de fábrica. Es una adaptación que se le hizo, y después es un monomotor tan simple. Este avión se diseñó en el año para que la gente se dé cuenta, 1956. Y sigue vigente hasta nuestros días, se sigue vendiendo, son los aviones más vendidos. Cambió la tecnología de los sistemas de comunicación, de navegación, de la electrónica. Pero vos los ponés a la par y siguen siendo iguales.
Cruce a Chile en 2025.
El año pasado me había quedado en el tintero cruzarme a Chile, pero por el Cristo Redentor. Es un cruce bravo. Me asesoré, me asesoraron algunos chilenos que son expertos en planeadores y térmicas y todo eso, y lo cruzamos.
A los pilotos hay que animarlos a que lo hagan, se puede. Tenés que ir juntando conocimientos todo el tiempo, para poder hacerlo bien.
Una de Cal y Una de Arena - Hugo Dukart






