Mario Schwindt: “Hace años estamos tratando de hacer una carne orgánica, sin ningún tipo de químicos”
14/12/2021- Dialogamos con el productor ovino del establecimiento “Las Golondrinas”, sobre cómo es mantenerse en la actividad tratando de lograr los mejores resultados y sobre su historia familiar.
Mario es la cuarta generación de productores agropecuarios del establecimiento "Las Golondrinas", con intensa actividad en la producción de carne ovina: “La oveja nunca pudo faltar en el campo. Los tiempos fueron cambiando, en el momento en el que la lana empezó a decaer, se fue dejando la actividad, después se fueron cambiando cosas por la agricultura o ganadería de otro tipo, y en determinado momento empezó a aparecer la producción de carne que terminó de desplazar prácticamente del todo a la lana. Después se volvió a la lana fina, como ahora, que tiene un valor relativamente interesante, pero lo que sería la lana gruesa, Corriedale, bajo el sistema de esquila normal que se hacía antes, prácticamente tiene un precio muy bajo.
Antes se guardaban tres o cuatro esquilas en el galpón, y cuando se vendían se compraba campo, hoy no alcanza ni para comprar una curita. Creo que el cambio de la producción marca una situación diferente en lo que es la producción ovina, y las razas carniceras poquito a poco se han ido imponiendo y han empezado a marcar una línea, y hace tres o cuatro años atrás se empezó a hablar de una carne alternativa, donde el ovino empezaba a marcar un rumbo. Hoy eso está firme, establecido, si bien no está tan difundido, se está trabajando muy fuerte, muy profundo, pero creería que cambiar un ciclo biológico con la pata agropecuaria lleva un tiempo, la producción ha cambiado mucho, se ha intensificado, las condiciones productivas han cambiado, y eso hace que el que está produciendo tenga que adecuarse y capacitarse para empezar a tratar de incorporar ese cambio y hacer que su majada sea un poco más rentable”, explicó Mario Schwindt.
¿Cómo ha sido la evolución de las razas con el correr de los años? Apuntando a las razas carniceras, ¿qué es lo que hoy en día se está implementando en tu caso?
“Las razas carniceras lo que más estaba difundido era el Texel y algunas que otras razas bastantes menores. De a poco se fue incorporando el Hampshire, sería la raza por excelencia, porque fue una de las primeras razas que se incorporaron en el país, y luego apareció el Dorper. Ahora hay otras razas que están empezando a aparecer, que se están usando por situación, zona o manejo, depende el espacio productivo del productor.
Esto hace que hoy por hoy la raza carnicera tenga un auge más que importante. De hecho, hace 10 o 15 días atrás hubo un remate (en Rojas) de una Cabaña donde se pagaron una locura, llegaron a pagar seis millones de pesos por una madre, y dos millones quinientos por un carnero pedigree. Vino gente de Paraguay, Uruguay, Brasil, que son los que marcan un poco la trayectoria del terreno, pero el carnero común en bajada no bajó de 500 o 600 mil pesos. Cada uno tiene su corazoncito puesto en lo que ve, lo que le gusta. Mi viejo siempre decía "el ojo es el que manda", y el que tiene poder adquisitivo lo hace. Eso ha hecho que el Hampshire se haya difundido mucho, en las exposiciones de Santa Fe, Río Cuarto, incluso los remates de las Cabañas del sur de Santa Fe han tenido muy buenos valores y se están logrando animales relativamente buenos. Lo que pasa es que, al no estar avocados a una Cabaña, los resultados son mucho más largos, porque uno adopta una cierta tecnología que podría adelantar el proceso. Pero Hampshire ha cubierto mucho terreno, ha hecho que el cordero empiece a marcar un rumbo diferente, es un cordero muy magro, y la gente ha ido respondiendo, porque, en definitiva, la expansión y colocación de la carne ovina como alternativa está empezando a tener un auge interesante.
Se está trabajando mucho desde las instituciones, hay muchos grupos a través de Cambio Rural y grupos privados que están trabajando en eso. Se están estableciendo grupos comerciales, están ampliando un poco más los frigoríficos, se está organizando como para que se logre tener una producción de corderos durante todo el año. Pero eso lleva tiempo, esfuerzo y plata, y también creo que debería tener un sistema de juego un poquito más holgado como para poder trabajar un poco más tranquilo y cómodo. Todos sabemos que una producción del campo lleva mucho tiempo, y el resultado a veces no está cuando lo necesitamos, y cuando lo tenemos nos cambian las reglas del juego, eso a veces complica un poco la situación. Creo que va a seguir muy firme, adelante, incluso hace poco se hizo una exportación de animales de pedigree (hacia Países Bajos, Israel, Arabia Saudita) donde en un muy poco tiempo se llenó el barco, se pagó muy bien, y eso también alienta a la producción, más que nada a la parte más hacia el sur desde Puan hacia abajo, que es donde más Merino hay y no es tan a la par de carniceras que esta exportación ha hecho que ayude a mantener los precios y a mejorar la situación del productor”, expresó.
Es importante el trabajo de los productores en su conjunto para que los cortes estén en las góndolas de los grandes supermercados, aunque no se está con la presencia que se quisiera.
“En el momento en el que se hizo una demostración en el Híper de la Cooperativa Obrera en Bahía Blanca, 20 corderos trozados en una heladera, duraban dos horas. Pero hay que cambiar una conciencia importante, que es que el cordero que más se vende es el que va al asador y no precisamente el trozado.
La crianza de un cordero de 10 o 12 kilos es una, y la de llevar a un cordero a 18, 20 kilos es otra. Todo pasa por el costo, y el costo pasa por la intensificación. Antiguamente había dos mil ovejas en cualquier campo, y la lana era la base. Hoy, la carne requiere un manejo, porque requiere un tiempo de producción estacional. Lograr esa diferencia de kilos también tiene una diferencia de precio interesante, en cuanto al rinde para el productor y en cuanto al carnicero, porque de alguna manera, no es lo mismo un cordero de 10 kilos que lo venden entero y se terminó el negocio, que un cordero de 20 kilos que necesita un manejo diferente, un corte para que no haya desperdicio.
En cuanto a la promoción, como se hizo con el cerdo, se está trabajando mucho en eso, sobre todo en la provincia de Entre Ríos, Misiones, Corrientes, está muy firme. Provincia de Buenos Aires se ha incorporado bastante con la ley ovina, hay un movimiento interesante que está empezando a surgir, y de a poco uno va acompañando hasta donde puede, y difunde lo que le parece que está bien, y creo que para el productor chico hoy por hoy es una alternativa interesante porque es una inversión relativamente baja, y la oveja se presta para todo tipo de manejo, que esa es la parte importante que a veces con otro animal no se puede. Se ha incorporado razas deslanadas, que son netamente carniceras y lo que pasa, como decía hoy, todo tiene un costo, un tiempo, pero funciona”, comentó el productor.
¿Cómo trabajás en Las Golondrinas, qué producción hay?
“La idea es que haya la mayor cantidad de animales en el menor espacio posible. El apilar animales significa un juego relativamente interesante en cuanto a que hay una producción muy alta y una carga muy alta por hectárea, y más que nada, hay un control biológico muy alto por hectárea, hace ya varios años que estamos tratando de hacer una carne orgánica, sin herbicidas, sin fertilizantes, sin ningún tipo de químicos, incluso la parte sanitaria se está manejando de otra forma.
En este momento contamos con 300 madres, y en un año relativamente normal estamos entre 28 y 32 hectáreas en uso. Estamos manejando tres pariciones al año, los que nos da la continuidad de tener corderos todo el año, y eso también ayuda nuestra economía y a quien te está comprando, porque sabe que va a tener determinada cantidad de corderos.
Depende mucho de la raza, del manejo y del año, pero normalmente hemos hecho mediciones y el cordero tarda entre 75 y 80 días hasta alcanzar los 18 o 20 kilos.
Hace unos días estuvo la gente de Biogénesis, tratando de aplicar un antioxidante con minerales para incentivar el celo. En el mes de enero vamos a hacer las ecografías y ver los resultados.
También se trabaja mucho en la condición corporal, en la selección del animal, se deja la reposición únicamente en melliceras y trilliceras, lo que nos ha llevado a tener mas de un 60% de mellizos, y un 8% de trillizos, que eso si bien empuja en el porcentaje también se tiene que prestar atención a la crianza, porque ese trillizo tarda un poco más, hay que atenderlo un poco, y se hace un proceso relativamente parecido a una Cabaña: el animal en el momento que pare se separa del resto de la majada, se encierra en unos boxes, donde está 24 horas la madre con el cordero, donde ambos se tienen que conocer, amigar. Si no hay una relación preparada para largar a campo se saca, y a las 24 horas de que ese cordero está apto se larga con la madre al campo ya caravaneado y desde ahí se clasifica, de acuerdo al color de caravana, si es mellizo, trillizo, corriente sanguínea, si queda para reposición o simplemente se marca porque gustó y ves la posibilidad de que ese animal tenga rendimiento porque conocés la madre. Es un hobbie que más o menos te empuja a ver qué es lo que estás haciendo en el paso a paso”, detalló Mario Schwindt.
Sabemos que realizás una producción intensiva en el pasto de parcelas y demás, ¿Qué carga promedio tenés por hectárea?
“La carga instantánea es altísima, lo que pasa que es muy difícil contarlo porque se confunde lo que es la carga anual, con la instantánea. Hoy por hoy estamos arriba de los dos mil animales de carga instantánea por hectárea. Porque trabajamos en metros cuadrados por animal, y no animal por hectárea, entonces tratamos de pasar cinco o seis veces por la misma parcela, tratando de aprovechar un pasto de calidad, y no un pasto encañado, ya seco, porque todos sabemos que, en el pastoreo abierto, el animal siempre va a buscar lo que le gusta, y acá queda obligado a comer todo, y el tratar de tener un pasto de calidad, hace que el animal se aprecie mucho mejor y con menos plata se mantenga mejor durante el año.
Por el otro lado, tenemos la posibilidad de pasar 4 o 5 veces por la misma parcela, tenemos cuatro o cinco veces más cantidad de desperdicio que si tenemos el lote abierto, eso es lo que a nosotros nos ahorra todos los agroquímicos, el control de malezas y un montón de cosas que después se reflejan en la carne, porque el sabor es otro”, comentó.
¿Hay un valor diferencial por esta cuestión de ser ecológico?
“Todavía no, estamos tratando de ver cómo hacer para diferenciarlo. Habíamos empezado a fijar una fecha para arrancar, pero cuando es una promoción de algo que no está de moda, lleva un tiempo más, además, la situación económica tampoco acompaña demasiado, entonces creería que hoy subir el precio de un determinado corte es relegar mucho la producción. El mercado demandante de esta producción está.
En cuanto a lo forrajes, lo que importa no es el tipo, sino la calidad, ahí es donde le sacamos el jugo, porque con menos cantidad, yo mantengo un animal más satisfecho, armónico. Es en el momento del servicio donde se refleja. Tratamos de manejar una situación corporal estable durante todo el año, no siempre se da porque dependen de las situaciones climáticas. Trabajamos con verdeo de invierno y verano y con algo de pastura.
En años muy secos o complicados usamos complementación con granos para ayudar a la madre y darle ese toque de terminación al cordero, pero hace casi tres años que no se usan, porque hemos ido rebuscándonos con el pasto y la diferencia está en que todo eso es un costo, no tanto la implementación porque el animal se acostumbra solo, pero necesita una atención, hay que limpiar el comedero, porque es un bichito muy delicado, pero es una alternativa para cuando está en gestación”, dijo Mario Schwindt.
El manejo con eléctricos
Según el productor de “Las Golondrinas”, es muy sencillo: “Hay que tratar de arrancar cuando la oveja esta esquilada, el equipo electrificado tiene que ser de la mayor potencia que se pueda. Hay que seleccionar mucho, la que se revela se saca, se escarmienta y se vuelve a llevar, si no vuelve a la majada se saca y se faena directamente. Asimismo, en el momento que el animal se acostumbra, es un alambre más”.
El mercado demandante de la producción que tenés hoy, ¿dónde se encuentra?
“Es multifuncional, va a carnicerías, a frigoríficos. Hay que trazar una línea y no salirse de ahí para mantenerse. Y hay que marcar una línea en cuanto a que el animal que uno entrega siempre este relativamente dentro de la misma calidad para que, quien esté comprando cada vez que lo llamen tenga que venir a ver. Hoy por hoy hay una demanda muy alta en todo lo que es Capital, que no se puede abastecer, la exportación ni hablar, pero no es fácil convencer a alguien para que se decida a producir en serio.
Hoy en día se está pagando de 7 a 10 mil pesos un cordero, dependiendo los kilos, la calidad.
La oveja es el bichito más noble que se adapta al cambio climático, porque ese estrés, ese cambio, se refleja en producción. Hay muchas cosas para investigar, y tratar esto de la producción alternativa, como carne alternativa, creería que tiene un futuro relativamente importante, más por el tipo de explotación que es. El no quitarle la vista de encima es una herramienta muy útil y los ovejeros lo saben.
Memorizar el manejo y movimiento del animal, es importante, porque la oveja tiene una memoria que por dos años va a ir siempre para el mismo lugar si supo que se pudo escapar. Eso lo tenemos que aprender y asimilarlo, y hacer que las cosas las podamos hacer cada vez mejor y más tranquilos. Decir "voy a criar ovejas", no es un tabú, no es ser menor productor ni ser la elite del grupo, nosotros simplemente transmitimos y difundimos lo que vimos, aprendimos y estamos haciendo.
Creo que participar de los grupos del INTA y todas las instituciones es una cadena muy fuerte e importante, porque hace a que la economía se sostenga mucho más fácil y haya mucha comunicación, por lo general, cuando hay muchos problemas”, explicó Mario Schwindt.
Esta nota fue realizada por Hugo Dukart para Camino al Campo.





