Rubén Rohwein: “Genera una alegría muy grande.”

Rubén Rohwein: “Genera una alegría muy grande.”
Rubén Rohwein: “Genera una alegría muy grande.”
Rubén Rohwein: “Genera una alegría muy grande.”

10/08/2022 - En conversación con Rubén Rohwein, Ciudadano Destacado 2022, para charlar sobre su trayectoria desde el comienzo hasta el día de hoy.


- Vamos a hablar de tu historia. Contános, desde lo personal, dónde naciste, donde desarrollaste tus estudios, todo para llegar a estos días.

- Yo nací en Pueblo Santa María, allí por el año 1963. Me crié ahí. Tengo mis estudios primarios realizados en la Escuela Parroquial. Mi vida deportiva comenzó como jugador de inferiores en mi querido Club El Progreso.

- Ese niño que empezó en El Progreso a mover la pelota, con el correr de los años, ¿cómo fue desarrollando su actividad deportiva?

- Recuerdo que papá no me quería dejar jugar al fútbol porque pensaba que me iba a pasar algo. Uno como todo chico hace travesuras, y recuerdo un 1 de mayo vamos con Roberto Meier, el mueblero de la colonia, a lo de Juan Carlos Roth, que era el secretario del club. Yo lo acompañé porque Roberto se iba a fichar, y Catrulo me dice “¿Y vos? Tomá, tenés que decirle a tu papá que firme acá”. Fui a casa, se lo mostré a mi papá, y me acuerdo que me dijo “nunca vayas a venir y decirme que te rompiste una pierna”. Pasaron los años, un día jugando en primera, en un clásico con Independiente, nos chocamos con un jugador y me la pegué en la cabeza. Terminé internado, y cuando reacciono, miro y estaban mamá y papá, así que hubo otro reto más.

- ¿Tuviste la posibilidad de lograr el campeonato con El Progreso?

- En el año ’79 salimos campeones en cuarta división, y después en una oportunidad salimos subcampeones en reserva. Estuve ahí en reserva, y después en el año ’82, estando en la colimba, el club había gestionado para que pueda venir los domingos y jugaba. Al otro año, El Progreso había traído algunos jugadores de afuera, y detrás mío venía Jorge Schneider, que era más chico que yo y pintaba muy lindo. Entonces, cuando no venían jugadores de Buenos Aires, yo jugaba de titular, y si no iba al banco, y Pando no jugaba. Yo sacaba la cuenta: si a los 23 años no tengo una continuidad de jugar en primera, tengo que dar un paso al costado y darle lugar al que venía atrás mío que tenía muchas más condiciones que yo. Así que a fines de ’84 tomé la decisión de dejar. Al próximo año asume la presidencia del club Héctor Maier Schwerdt. Un día nos encontramos en la calle con Héctor y me preguntó por qué dejé de jugar, le conté la situación y me dijo que quería tener una charla conmigo. Al poco tiempo me llamaron para tener una reunión y me dijeron que me querían integrar en la comisión directiva para que yo desarrolle todo lo que es la parte deportiva dentro del club. Allí empezamos con la primera escuelita de fútbol, que no había en el distrito. También las carreras de balsa y maratones. Siempre estuve rodeado de mucha gente que me acompañó. Esto con el tiempo me llevó a hacer el curso de director técnico nacional. Hice muchas capacitaciones. Ese fue mi paso por El Progreso.

- En el ’82 llega el año en que hacés el servicio militar.

- Sí. En febrero de 1982 me incorporo al Ejército Argentino, al Batallón de Comunicaciones Comando 181. Ahí estuve hasta después que terminó el conflicto, en junio. Me quedé todo julio, y el 18 de agosto salí de baja y me reincorporé a la vida cotidiana. Para ese entonces yo ya trabajaba en la empresa Gatic, donde había ingresado en el año ’79.

- Vos en algún momento te incorporaste a la Unidad Académica Dr. Julio Cesar Lovecchio.

- Estuve 26 años en la empresa Gatic. Cuando pasó lo que tuvo que pasar, durante dos años estuve haciendo changas. Recuerdo que hubo un censo a los Veteranos de Guerra. Me comentaron que el Ministerio de Educación de la provincia le da lugar de trabajo a los Veteranos en las escuelas, como personal auxiliar. Me anoté en el año 2005, e ingresé. Ahí estuve 16 años, y sigo estando.

- Qué experiencia de vida, porque sin dudas Malvinas los marcó muy profundamente en lo que es luego volver a la normalidad. ¿Qué enseñanza te han dejado estos 16 años de intercambio con los chicos de la escuela?

- Venía de un lugar donde estábamos golpeados porque no cobrábamos bien, y se habían terminado esos grupos donde nos juntábamos una vez a la quincena. Cuando llego al colegio, me di cuenta de un montón de cosas. Lo primero fue que el respeto que me había ganado en poco tiempo. Para mí eso era fundamental. Ya estaba en otro lugar. Otra cosa que no me había dado cuenta y me impactó, fue que veía a los chicos de 18 años con una mochila yendo a estudiar, y yo a esa edad tenía un arma para matar. Yo ya venía trabajando con chicos a través del deporte, y aprendí que tenía que usar el lenguaje de usan ellos, salir de mi forma estructurada que tenía. Cuando hice el curso de técnico había visto la parte sobre pedagogía. Luego seguí leyendo y perfeccionando, y eso me ayudó para desenvolverme con los chicos.

- ¿Cuántos hermanos tenés?

- Nosotros éramos 8. Dos hermanas fallecieron. Alicia tenía 6 meses cuando falleció de neumonía, y su melliza Estela de cáncer a los 42 años. Hoy me quedan Oscar, Daniel, Isabel, Darío y Gladys. Mi papá Eugenio falleció en 2006, y mamá Ana que va a cumplir 79.

- ¿Tu familia cómo está compuesta hoy día?

- Tengo 5 hijas y 5 nietos.

- ¿Qué te ha dicho tu familia?

- Todos contentos. Genera una alegría muy grande.