Ser maestra jardinera en contextos rurales hoy: “Este trabajo implica antes que nada un compromiso”

Ser maestra jardinera en contextos rurales hoy: “Este trabajo implica antes que nada un compromiso”
Ser maestra jardinera en contextos rurales hoy: “Este trabajo implica antes que nada un compromiso”
Ser maestra jardinera en contextos rurales hoy: “Este trabajo implica antes que nada un compromiso”
Ser maestra jardinera en contextos rurales hoy: “Este trabajo implica antes que nada un compromiso”

28/05/2026 Cada 28 de mayo se conmemora el Día de los Jardines y de la Maestra Jardinera en homenaje a Rosario Vera Peñaloza.

La fecha recuerda a la docente riojana que fundó el primer jardín de infantes del país y que dedicó su vida a la formación de los más pequeños, estableciendo las bases de lo que hoy constituye el primer nivel del sistema educativo argentino.

Desde la Escuela Primaria N ° 15 “Teniente General Luis María Campos” y el JIRIMM N°6 que funciona en este establecimiento educativo rural ubicado en el “Abra del Hinojo”, partido de Saavedra, las directoras María José Roth y Miriam Zabala, dialogaron con La Mirada Informativa sobre la manera en que se ejerce la docencia en contextos rurales, destacando la posibilidad de establecer dinámicas de juego y aprendizajes con fuerte predominio en el disfrute del entorno natural.

Con una matrícula de 3 alumnos en el nivel inicial y 6 alumnos (de 2° a 6 ° año) en primaria, todo se comparte en el centenario edificio de la escuela: “Las familias interactúan junto a nosotros de manera armoniosa, es muy importante ese acompañamiento con tantos km para llegar al jardín y la escuela. También nosotras estamos a 44 km de Pigüé, la localidad en la que vivimos” indicaron las docentes.

“Este trabajo implica antes que nada un compromiso, hay desafíos diarios. También trabajo en equipo. Somos dos, pero trabajamos mancomunadamente y estamos disponibles ante las contingencias que supone la vida en el campo” aseguró la directora de la escuela, María José Roth. Uno de los desafíos a los que hace referencia son los días de lluvia y barro, es en esas circunstancias que el equipo directivo pone en marcha dispositivos de continuidad pedagógica.

Miriam Zabala añadió que los alumnos acceden a la enseñanza de música, inglés y educación física: “Es un derecho de los niños y está garantizado”.

“Es difícil ir a la escuela rural, invitamos a quienes quieran sumarse a dar estas áreas. Siempre hay quienes con amor están dispuestos” dijeron.

“Estamos en un lugar privilegiado, lo disfrutamos y hacemos circuitos, paseos, y actividades para los chicos. Brinda una gama amplia de oportunidades de conocer la fauna o trabajar proyectos como plantas nativas que hacemos con la escuela primaria. Hemos tratado de ofrecer a los niños las mismas posibilidades que aquellos que viven en entornos urbanos”.

Las educadoras señalaron también que los momentos de interacción son ponderados dentro del espacio académico que propicia el fortalecimiento de los vínculos entre pares.

“Le damos mucha importancia a los momentos de recreación, ahí encuentran la posibilidad de jugar con otros niños, que, si no tienen hermanitos en casa, no se da otro momento de socialización tan importante como el juego” ejemplificaron.

Acerca de la infancia en el campo y el perfil de los estudiantes de estas comunidades, ambas confirmaron que el menor tiempo de exposición a dispositivos es notable en el desarrollo de ciertas habilidades: “No tienen tanto tiempo de pantalla, el juego transcurre más afuera, como andar a caballo. Es otro disfrute de la jornada a diferencia de quienes están en el espacio urbano. Es diferente el estímulo, lo vemos como positivo” concluyeron.