Violencia en las escuelas. “El sistema no está preparado para afrontar este fenómeno”

Violencia en las escuelas. “El sistema no está preparado para afrontar este fenómeno”

15/05/2026 Ignacio González Prieto brindó una entrevista exclusiva al programa La Mirada Informativa en la que precisó la logística de las comunidades virtuales internacionales en su mecanismo de captación de jóvenes (particularmente vulnerables) con un creciente y repetitivo deseo de consumir contenidos violentos, arraigados en temáticas Gore, a los que suelen “glorificar”, según señalan los expertos.   

Ignacio González Prieto, criminólogo y periodista especializado en policiales, con más de 20 años de experiencia en la cobertura de casos judiciales de alto impacto en Argentina, dictará una master class en el Centro de Especialización Forense de Salta el 30 de mayo. En la jornada que comenzará las 9, el especialista abordará el tema “CRISIS Y EMERGENCIA POR AMENAZAS DE VIOLENCIA EN ESCUELAS”. La problemática se enmarca en las amenazas de tiroteos que se replicaron en el país a comienzos el ciclo lectivo. Episodios que se desarrollaron tras el ataque escolar ocurrido el 30 de marzo de 2026 en la Escuela Normal Mariano Moreno N.º 40, ubicado en la ciudad de San Cristóbal, Santa Fe, en el que un alumno de 13 años fue asesinado, y ocho resultaron heridos. El atacante fue retenido por un asistente hasta la llegada de la policía para su arresto. El perpetrador fue identificado como un alumno de 15 años.

En el encuentro virtual que el periodista propone a las fuerzas de seguridad, comunidad educativa, organizaciones y padres; se aprenderá, entre otras cosas, a diferenciar entre violencia escolar y violencia social, a reconocer los factores de riesgo que explican el aumento de casos en Argentina, a identificar la falta de preparación de docentes y alumnos frente a situaciones de violencia, repensar la escuela como espacio de prevención, contención y construcción de ciudadanía, y a comprender la importancia de políticas públicas y redes

Ignacio González Prieto brindó una entrevista exclusiva al programa La Mirada Informativa en la que precisó la logística de las comunidades virtuales internacionales en su mecanismo de captación de que jóvenes (particularmente vulnerables) que con un creciente y repetitivo deseo de consumir contenidos violentos, arraigados en temáticas Gore, suelen “glorificarlos”.

“El sistema no está preparado para afrontar este fenómeno, es un conflicto que sigue y va a traer graves consecuencias a futuro en todos los ámbitos educativos” comienza explicando González Prieto.

“He descubierto que no hay una uniformidad de criterios. No hay un protocolo nacional que se aplique en todo el país. Ya es un problema que cada jurisdicción tenga su protocolo, porque tienen matices. El de Corrientes, por ejemplo, que me preocupa muchísimo, dice que si un alumno tiene un arma dentro del aula el docente debe entrar en diálogo y negociación contra el niño que está armado, y que lo tiene que convencer de hacer un disparo dirigido al piso, a una pared, a una mochila y una vez que logra calmarlo puede desalojar el aula y llamar a la policía y a los padres. Es una barbaridad”.

“En la ciudad de Buenos Aires se da una particularidad, el gobierno invierte millones en educación, tienen una infraestructura muy aceitada en todos los aspectos, tienen la mejor policía de todo el país, institutos de formación docente. No se la puede comparar con una jurisdicción por ejemplo como la ciudad de Tucumán, tienen distinta infraestructura y capacitaciones. En la ciudad de Buenos Aires todo se resuelve más rápido, cosa que no pasa en la provincia de Buenos Aires” señaló el reconocido profesional.

A la hora de categorizar a lo que se conoce como una peligrosa subcultura virtual, La True Crime Community, explicó que es un fenómeno internacional donde la principal característica es que trabajan a través de las redes sociales y plataformas de internet filtrándose en teléfonos celulares, en dispositivos: “Muchos padres ni siquiera saben que sus hijos están consumiendo esos materiales, que se consumen en su intimidad” sostuvo.

“Se ha comprobado en estos casos que los adolescentes en su soledad - y en su interacción- entran en estas plataformas donde encuentran de todo: bibliografía, simbología, vocabulario, videos, fotografías, protocolos de actuación de criminales de estas características; y a partir de ahí se genera una situación de empatía, activándose dos focos: el número uno es la actitud pasiva, el que observa y admira al criminal. El problema es el número dos, cuando se da lo que en criminalística se conoce como el pase a la acción, lo que sucedió en San Cristóbal. El chico dio señales y el sistema falló (es necesario incorporar al análisis a los criminólogos). Ese estudiante tenía todos los parámetros de la violencia: Tenía conflicto familiar, dos intentos de suicidios, era consumidor del True Crime, había inventado un perfil falso en Instagram y era admirado por chicos de la zona que lo incitaban y veían como un héroe de Dios y un ejemplo a seguir, tuvo un acto preparatorio, pasó a la acción en el momento que se iza la bandera. Un preceptor le sacó un arma. Lo cual también es una locura”.

Un dato desalentador que para el magíster en criminología no puede soslayarse es la ausencia de la detección temprana de la violencia y lo explica con el argumento de que el propio sistema educativo muchas veces relativiza gestos, palabras “y cuando quieren reaccionar ya está”.

“Los medios también le dieron esa espectacularización al tema porque les daba rating, había que cortarlo porque era un monstruo que nos iba a comer a todos. Pasó el tiempo y no se solucionó, en algún momento vamos a tenerlo en la palestra”, advirtió

En el final y aludiendo a la falta de controles que bloqueen acceso a contenido sensible y violento, refirió: “Hay un vacío legal muy grande y la única forma de solucionarlo es que los legisladores se comprometan y elaboren leyes a la altura de los cambios sociales que tenemos”.

En ese análisis sociológico que eleva el concepto de meritocracia, González Prieto no dudó: “Si queremos combatir la violencia en la escuela tenemos que pensar quiénes somos como personas y qué tipo de sociedad formaremos a futuro”.