Pilar Durañona: acompañar, mirar y crear como forma de compromiso social y artístico
29/01/2026 La Suarense Pilar Durañona es psicopedagoga, está próxima a recibirse de licenciada en Psicología y, además, desarrolla una faceta artística como cantante. Su recorrido combina formación académica, trabajo comunitario y sensibilidad artística, atravesados por una misma idea: acompañar al otro desde la empatía y la presencia.
Llegó a Buenos Aires en 2019 para estudiar la Licenciatura en Psicopedagogía en la Universidad Católica Argentina (UCA). Se recibió en 2022 y decidió continuar con la doble licenciatura en Psicología. En 2025 finalizó la cursada y los exámenes finales, y en 2026 proyecta presentar su tesis para obtener el título de psicóloga. La elección inicial de la psicopedagogía estuvo marcada por el interés en el plan de estudios, aunque con el correr de la carrera fue descubriendo una mayor afinidad con los contenidos de la psicología.
Desde 2023 trabaja en el Hogar de Cristo, organización que comenzó en 2008 en el barrio de Barracas como una respuesta pastoral y comunitaria de la Iglesia frente a la creciente problemática de personas en situación de calle y consumo problemático. Pilar llegó primero como voluntaria y hoy forma parte del equipo de trabajo.
El Hogar de Cristo funciona a través de centros barriales que brindan contención integral. No se trata solo de abordar el consumo, sino de acompañar a la persona en su totalidad: desde la gestión de un documento de identidad, la finalización de estudios, la revinculación familiar, hasta la reinserción social mediante la búsqueda de trabajo y vivienda.
Pilar trabaja en un centro ubicado en Ciudad Oculta, Villa 15, en Villa Lugano, destinado a hombres adultos. Sin embargo, el lema de la organización, “recibir la vida como viene”, atraviesa cada intervención: nadie queda afuera y, cuando no hay recursos suficientes, se busca derivar a otros espacios. Muchas personas llegan a través de la parroquia del barrio, que suele ser el primer punto de referencia, y luego continúan el acompañamiento en los centros barriales.
Actualmente, el Hogar de Cristo cuenta con alrededor de 350 centros en todo el país y, desde 2025, también tiene presencia en Paraguay y Uruguay. Cada centro ofrece respuestas distintas según el contexto: cooperativas textiles, de construcción u otras fuentes laborales pensadas especialmente para quienes finalizan tratamientos y necesitan una reinserción social gradual, contemplando recaídas, manejo del dinero y reconstrucción de vínculos.
“La mayoría de las personas que llegan al centro barrial lo hacen por una problemática de consumo”, explica Pilar. El rango etario va aproximadamente de los 19 a los 60 años, y en muchos casos el consumo comienza a edades muy tempranas, entre los 10 y 12 años. En la adolescencia, muchas veces, el consumo aún no es percibido como un problema hasta que la vida llega a un punto límite.
Desde hace un año, Pilar coordina el centro barrial donde trabaja, siempre acompañada por el equipo de la parroquia. En la tarea cotidiana, el aprendizaje es constante: desde cuestiones sociales hasta el acompañamiento en causas judiciales. Destaca especialmente el trabajo en equipo y la ausencia de jerarquías en el saber. Las Madrazas (cocineras) del barrio y Los Pares (acompañantes) —personas que atravesaron procesos de consumo y hoy acompañan a otros— cumplen un rol central. “De ellos aprendí muchísimo”, señala.
Su llegada al Hogar de Cristo fue a través de la Iglesia. Comenzó yendo una vez por semana como voluntaria: compartía mates, escuchaba, llevaba la guitarra. Esa simpleza del encuentro fue lo que la atrapó. En 2024 empezó a trabajar formalmente, primero con miedo e incertidumbre, pero apoyada por compañeros con experiencia.
Esta experiencia, asegura, le cambió la vida. No desde un lugar idealizado, sino desde la confrontación cotidiana con el dolor y la fragilidad humana. “Lo que más sufre la persona con esta problemática es no ser mirada”, reflexiona. Mirar implica hacerse cargo, cuestionarse, y muchas veces es más fácil no hacerlo. La invitación, dice, es animarse a dar alguna respuesta, aunque sea mínima: ser puente, pasar un dato, no hacer vista gorda.
Quiero compartir una cosa que escribió uno de los chicos que participa en mi centro Es de Ezequiel Rojas. Dice, “ya nadie frena, nadie mira lo que tiene y no hablo de cosas. Hablo de lo simple que sostiene la vida y que dejamos pasar como si no valiera nada.
Un abrazo que llega a tiempo, una charla sin apuro con un amigo, una ronda de mates que cura más que mil pastillas, una llamada de un familiar que no pregunta nada, solo está. Vivimos corriendo, atrapados en rutinas que nos convencieron de que la felicidad se compra, plata, auto, lujos, como si llenar las manos alcanzara para llenar el pecho. Ya nadie tiende la mano al que realmente la necesita.
Se mira para otro lado, se acelera el paso, se esquiva el dolor ajeno, porque duele ver y porque compromete sentir. ¿Cómo cambió todo? Esta generación se está comiendo el mundo a mordidas, pero no saborea nada. Y al final, cuando el ruido se apaga, queda una verdad incómoda.
Esa mirada también atraviesa su faceta artística. Pilar creció en una familia muy musical, estudió desde los 9 años en la Escuela Municipal de Música de Coronel Suárez y, ya en Buenos Aires, comenzó a componer. En 2024 decidió dar forma a ese proceso y grabó su primer disco, Seeds of Love (Semillas de amor), producido por Nico Legón.
El disco, grabado a lo largo de un año, refleja un proceso personal de apertura, autovaloración y sensibilidad. Las canciones recorren inseguridades, especialmente vinculadas a la experiencia de ser mujer, y avanzan hacia una aceptación más plena de sí misma. Para Pilar, el arte es lo opuesto a la exigencia: es abrirse, compartir, animarse a ser.
“La música no aísla, nos abre al otro”, sostiene. Como su trabajo social, su arte busca generar conexión, sensibilidad y encuentro. En palabras de uno de los jóvenes del centro barrial, que ella comparte como síntesis de esta mirada: “No es pobre el que tiene poco, es pobre el que va tan apurado que ya no siente nada”.
Entrá al link de youtube para ver el álbum de Pilar Durañona.
Una de Cal y Una de Arena – Camila Barrionuevo






