Sonia Gómez: "El arte es un trabajo más y hay que poner en valor el esfuerzo de los artistas"

Sonia Gómez: "El arte es un trabajo más y hay que poner en valor el esfuerzo de los artistas"
Sonia Gómez: "El arte es un trabajo más y hay que poner en valor el esfuerzo de los artistas"

08/07/2026 A las puertas de cumplir 18 años de trayectoria, la coordinadora de Isidoro Espacio de Arte reflexiona sobre la autogestión, la proyección internacional del arte suarense y la importancia de concebir los procesos creativos como un medio de vida legítimo.

El arte y la cultura ocupan un lugar central en la identidad de Coronel Suárez. Detrás de cada artista que logra proyectar su obra a nivel provincial, nacional e incluso internacional, existe un entramado de gestión fundamental para sostener esos recorridos. En los estudios de La Mirada Informativa, dialogamos con Sonia Gómez, referente y coordinadora de Isidoro Espacio de Arte, quien repasa el camino de la autogestión, el mercado del arte bonaerense y la necesidad de entender la práctica artística como una profesión.

Traspasando fronteras desde la autogestión

—Sonia, bienvenida. Estamos hablando de casi 18 años de trabajo ininterrumpido en Coronel Suárez y la región. ¿Cómo evaluarías este proceso y el posicionamiento actual del arte suarense?

—¡Buen día, Verónica! Sí, este va a ser nuestro decimoctavo año de trabajo. Es un orgullo ver cómo se han ido abriendo puertas. Ya pasamos las fronteras locales: el año pasado estuvimos en Miami invitados por Cancillería y recientemente mantuvimos reuniones para participar en una feria en Brasil. Lo interesante es que seguimos trabajando desde la autogestión y de modo independiente, pero con una red cada vez más consolidada. Durante la pandemia creamos Junta (la red de galerías de la provincia de Buenos Aires) y hace cinco años pusimos en marcha Galerías Bonaerenses, que es nuestra pata comercial.

—Mencionás la pata comercial y las ferias de arte. Esto abre un debate histórico: ¿es posible vivir del arte en nuestro contexto?

—Sí, por supuesto que sí. A veces me preguntan con sorpresa: "¿De qué viven?", y viven de su arte. Viven de producir obra y venderla, de la docencia en escuelas o en sus propios talleres. Es un trabajo más. Cuando iniciamos con Isidoro, el objetivo principal fue poner en valor el trabajo de los creadores. Fue un proceso lento. Recuerdo cuando implementamos las "Tardes de Miércoles" y propusimos que los músicos cobraran por tocar. Antes se naturalizaba que la música fuera gratis. Hay que respetar el arte como una profesión y remunerarlo como corresponde.

Redes que enriquecen y el rol de las instituciones

"El artista que trabaja solo corre el riesgo de quedar encerrado en un círculo vicioso. Compartir con otros ayuda a ver qué hace el par, cómo trabaja, y esos son los espacios que nos sirven para crecer".

—Llevar adelante esta empresa cultural de forma independiente requiere un gran esfuerzo. ¿Cómo se sostiene en el tiempo?

—Tuvimos y tenemos muchísimo apoyo. Hicimos un trabajo muy fuerte para que el público local comprendiera que una obra va más allá de un cuadro colgado en la pared; puede ser una instalación o una performance. Hicimos mucha educación artística con colegios de todos los niveles. Todo esto nació desde lo privado —"privado de recursos", como suelo decir yo—, pero con el valioso acompañamiento de socios, empresas y el diseño de proyectos sólidos que nos permitieron aplicar a subsidios provinciales y nacionales.

—Hoy Isidoro no cuenta con un espacio físico propio, pero la producción y la circulación de obras no se detienen. ¿Cómo se canaliza esa búsqueda en la actualidad?

—Afortunadamente, la Biblioteca Sarmiento está cumpliendo un rol fundamental en la ciudad, alojando muestras todos los meses, ofreciendo visitas guiadas para escuelas y brindando esa presencialidad que es vital. El libro o la pantalla tienen un límite; encontrarse con la obra en vivo es otra cosa. El artista necesita que su obra sea vista. Por nuestra parte, además de la plataforma online, hoy nos abocamos a gestionar en otros espacios, como museos de la región y ferias de gran magnitud, como la Feria Plateada en La Plata o la Feria de Rosario, donde fuimos seleccionados con una obra textil de la artista local Andrea Lázaro.

El arte como un espacio sin errores

—Como gestora que acompaña de cerca a los creadores, ¿cómo definís el arte y qué le aporta a la vida de las personas en tiempos tan virtuales?

—Para mí es una necesidad personal, no podría vivir sin arte. Hoy en día la gente tiene mucho temor a equivocarse, estamos muy expuestos a las pantallas y a la mirada del otro. Pero en el arte no hay errores. No hay algo que esté "mal" cuando dibujás. El arte te permite equivocarte, moldear algo en cerámica y, si sale mal, mojarlo y empezar de nuevo. Es un espacio para encontrarse con uno mismo, sin ser juzgado. Es algo mágico y sanador.

—Para aquellos artistas que trabajan en la intimidad de sus talleres y aún no se animan a mostrarse, ¿cuál es la invitación?

—Que se acerquen a los talleres, que compartan. El crecimiento de un artista tiene muchas etapas: formarse, habitar el taller, presentarse en salones y luego comercializar su obra, algo que hoy pueden hacer incluso desde sus propias plataformas. Nosotros, desde la galería, lo único que hacemos es unir voluntades para que la rueda siga girando.